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Catalunarnia: una propuesta de negocio independentista.

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Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.

Hace tiempo que lo vengo diciendo: si Carles Puigdemont no hubiera nacido, lo inventa Walt Disney. Un personaje tan cómico, tan fantasioso, tan ridículo, sólo puede surgir de una mente dedicada a la creación de la alegoría surrealista como la de Disney. Ahora bien, se me ocurre que el empresario estadounidense hubiese dado un paso más: crear Catalunarnia.

¿Qué es Catalunarnia? Nada más y nada menos que un parque temático. Un mundo de fantasía donde pequeños y mayores pueden deleitarse con un mundo de ensueño, y escapar de la realidad. Tengo por seguro que sería un magnífico negocio.

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Catalunarnia no es una invención propia. Leí en algún foro periodístico tanto el nombre como la idea. Yo sólo lo he querido convertir en un proyecto tangible, viable, y eso no lo digo de broma. Si algún inversor está interesado, puede ponerse en contacto con un servidor, y ya hablamos.

Mientras tanto, si algún lector tiene alguna sugerencia para mejorar este proyecto, será bienvenida. Seas de Cataluña, la Comunidad Autónoma Vasca o Andalucía, la fantasía es bienvenida. Lo que importa es ganar pasta.

Catalunarnia portada

Proyecto Catalunarnia

Antes que nada, necesitamos un terreno. Hacen falta al menos unas 50 hectáreas. El parque original de Disney en Anaheim tiene 34 hectáreas, pero me temo que se queda pequeño para las necesidades del siglo XXI.

En un principio pensé en localizarlo al norte de Barcelona, sobre la costa, que siempre gusta más a los turistas. Al norte tendría la ventaja de estar más cerca de Gerona, capital del independentismo, y ciudad donde Puigi fue alcalde.

barretinaEl problema es que dicha zona es muy montañosa. He buscado en Google Earth y no encuentro un terreno vacío con el tamaño ideal para el parque temático. He pensado entonces en el sur, cerca de Valencia, donde el catalanismo supremacista ya tiene sucursales.


En cualquier caso, da igual, basta con que el terreno tenga el tamaño suficiente, esté cerca de una buena carretera y de un aeropuerto. Después de todo, en el mundo de la fantasía todo lo que queramos puede convertirse en “realidad”:

El Parque de Catalunarnia

La entrada debes ser espectacular. No hay límites a la imaginación, y no debe haberlos en el mundo real. Catalunarnia es Arcadia, es el Olimpo, es el Mundo Feliz de Huxley. Los visitantes (ciudadanos) deben sentirse en su mundo desde el primer instante.

No sé si 62 vírgenes sería buena idea. Al paso que va Cataluña podría funcionar, pero me temo que la izquierda protestaría por esa chorrada fascista de la corrección política. Mejor un pórtico lleno de butifarras y esteladas, con mapas de los “paisos catalans” (sic), y fotos de traidores ensalzados como Companys y Macià.

Lo primero, hay que pasar por caja, pues nada sería tan catalanista como birlarle al ciudadano parte de su riqueza, ofreciéndole a cambio promesas del paraíso. Expertos en finanzas deben decidir el precio. Sugiero ser flexibles: a los más fanáticos, les cobramos más. Son tan imbéciles que son capaces de hipotecar su casa para pasar unos días en Catalunarnia.

Una vez dentro, recibidos al son de “Los Segadores” (o algo así), canciones de Luis Llach o el himno del Farça, los visitantes pueden elegir entre una gran variedad de mundos.

Dinamarnarnia

Ya que los supremacistas catalanistas no dejan de compararse con el pequeño país nórdico, creo que sería buena idea reproducirles ese sueño. Niños y adultos podrían teñirse el pelo de rubio, y ponerse unas lentillas para que sus ojos parezcan azules.

En Dinamarnarnia, todo el mundo tendrá salarios millonarios, sin trabajar, por supuesto, y nada de corrupción. Los ciudadanos serán altos y guapos, no sufrirán nunca de enfermedades, y pasarán el tiempo con su familia, frente al fuego, y con jerseys de lana.

fanáticos

Las casas serán de ensueño, como de chocolate; las calles estarán impecables día y noche, sin que nadie las barra, y los policías repartirán caramelos en lugar de porrazos. Al fin y al cabo, en Catalunarnia no existe el crimen.  

Todo el mundo jugará al LEGO, un invento catalán, por supuesto. Eso del MUS es tercermundista, africano. Todo lo español estará prohibido en Catalunarnia. También estarán prohibidos los toros, excepto ese en el que le prenden fuego a los cuernos del pobre animal, una tradición muy avanzada de Catalunarnia.

Eslovenarnia

Otra de las zonas del parque estará dedicada a otra de las referencias independentistas. Eslovenarnia, como el país en el que se inspira, será una tierra alpina, llena de nieve y limpia. Todas las mujeres serán top models; todos los hombres esquiadores.

Eslovenarnia tendrá una zona en la que se revisará la historia de su procés independentista. Se ocultará la guerra de los 10 días contra Serbia, pues en Catalunarnia no existe la violencia (excepto cuando se aplica a todo lo español).

En Eslovenarnia los turistas podrán subirse al “Tren de la Unión Europea”, una atracción abierta hasta para lo más pequeños, aunque pobres. Los ingenuos viajantes vivirán su sueño de pasearse por toda Europa sin pasaporte. Se creerán ciudadanos de la Unión, al menos por un par de minutos.

Incluso podrán comprar souvenirs con Euros de juguete, con las efigies de Junqueras, Más y Puichi. Todo es posible en Catalunarnia.

Fachaland

Todo es alegría y diversión para los alucinados ciudadanos de Catalunarnia. En la zona de Fachaland, podrán dar salida a sus frustraciones. Habrá Tiro a Franco, Pega al Rajoy, y una atracción interactiva, en la que por 10 Euros, cada niño adoctrinado o adulto drogado podrá, apretando un botón, hacer explosionar un mapa de España.

Soy español y no me gusta mucho la idea de ver a mi país saltar en pedazos, pero la pela es la pela y, de todos modos, todo lo que aparenta suceder en Catalunarnia, sucede sólo en la mente de los supremacistas.

CUPLand

En un parque dedicado al separatismo y la desobediencia, no puede faltar una zona dedicada a la CUP. Aquí se nos presenta un problema, la higiene, para el que tengo una solución.

Sabemos que los de la CUP no soportan el baño, ni el desodorante. Propongo entonces que, cuando un Catalunarniano quiera entrar, se le rocíe con una esencia de mofeta (zorrillo), y que se le regalen algunos piojos para entrar en ambiente.

Parque comunista

La Tierra Cupera estará llena de hoces y martillos, de GULAGS, de paredones. Habrá que irse con cuidado, porque hasta los propios hijos podrán denunciarte si te alejas de sus dogmas o siquiera te atreves a quejarte de lo mal que huelen las calles.

Los muros de CUPLand estarán “decorados” con graffitis alabando a Stalin, a Mao, a Pol Pot, a Maduro y a Ana Gabriel. Sonará La Internacional por los altavoces, y ¡ay de tí! si no la cantas con el puño al aire.

Justo antes de entrar, las familias se romperán, y los niños serán repartidos para que sean educados por “la tribu”. Aquellos que se atrevan a adentrarse deberán dejar en la puerta cualquier símbolo del malvado capitalismo, iPhones, cámaras, ropa limpia, etc.

Todo, incluyendo el sucio dinero, será confiscado por los líderes cuperos para promover la “revolución “ en otros países oprimidos. También servirá para que ellos mismos sigan viviendo de lo robado.

El Castillo de Catalunarnia

Sin duda, la atracción principal, el centro del parque, será el Castillo de Catalunarnia. Intentaremos que no se parezca demasiado al de Hochschweinsten, no vayan a pedirnos regalías. Basta con hacer una réplica del Palacio de San Jaime para evocar el paraíso.


El interior del castillo estará dedicado a los héroes de la independencia. Habrá altares a Jesucristo, Colón, Miquel Servet (Miguel de Cervantes), Sta Teresa de Cataluña y Steve Jobs, todos demostrados catalanes.

Traidores

Los más humildes, como los mencionados Companys y Macià, Pujol-Babá, Más, Junqueras, Forcadell y Puichi tendrán estatuas de cera. Estas se derretirán inmediatamente si aparece por ahí un Guardia Civil o un Policía Nacional.

Adolescentes disfrazados de Mossos de Escuadra harán guardia, siempre mirando hacia otro lado si alguien se atreve a robar una cartera, pero listos para actuar si alguien no levanta el brazo firme y hacia adelante al ver a los próceres de la patria.

Financiación de Catalunarnia

Un negocio requiere de capital para iniciarse y para mantenerse los primeros meses o años. Catalunarnia no será diferente. Buscaremos subvenciones a raudales, promocionando la independencia, aunque esta sea de a mentis. Si no nos regalan dinero, lloramos, y decimos que estamos oprimidos. Digo, para entrar en ambiente.

Venderemos bonos a los más incautos, especialmente a los más jóvenes, que de verdad se creen las mentiras que TV3 lleva años contándoles. Claro está, pediremos un 3% de comisión a todas aquellas empresas que puedan beneficiarse de la construcción u operación del parque.

Por otra parte, dentro de Catalunarnia, venderemos toda clase de souvenirs supremacistas. Po ejemplo, esteladas (impresas en todo tipo de material, incluso en papel higiénico, que no hay nada como un buen culito separatista).

Habrá barretinas, frascos de tomaca blaugrana, CD’s de música en catalán, francés, chino, maorí, swahili, mongol y muchas culturas más, pero por supuesto, nada en castellano. Podrás comprar réplicas de la declaración de independencia, y hasta las citaciones para ir a la Audiencia Nacional con tu propio nombre (estas últimas para demostrar lo muy independentista que eres). Luego está la comida.

Restaurantes y cafeterías

Gestionadas por Adriá, otro de la banda, las cafeterías y restaurantes de Catalunarnia serán la epítome culinaria del mundo. Los platos estarán llenos de humo, pero humo catalanurniano, que te hará creer que estás comiendo un manjar real.

En Catalunarnia sólo se podrán vender productos catalanes: escalivada, calçots, pizza (otro invento catalán), coca y, por supuesto, crema catalana. Todo será preparado y servido por manos exclusivamente catalanunarnianas.

Sobre este punto, debo aclarar que todos los empleados de catalunarnia deberán aprobar un examen de genética catalanista. No sólo harán falta ocho apellidos catalanes. También tendrán que demostrar que no hay sangre del resto de España en sus venas supremacistas.

La pureza racial es la base del catalanismo independentista. Lo menos que podemos hacer, es reflejar dicho prejuicio en Catalunarnia.

¡Todos (los supremacistas) a Catalunarnia!

Tengo fe en este proyecto. Hay más de un millón de supremacistas en Cataluña, una minoría en el conjunto de la región, pero siguen siendo muchos. Además, hay supremacistas en muchos otros países, que bien puede verse atraídos con promociones especiales.

Por ejemplo, el parque podrá alquilarse a los flamencos belgas. Para esas ocasiones, se cambiarán los colores y los personajes. Lo importantes es hacerlos sentir en su propio e imaginario país.

Catalunarnia será un lugar de fantasía, un parque en el que los independentistas puedan vivir su sueño. Por unas horas, lograrán lo que no han podido lograr en décadas, ser el centro del universo, la mamá de los pollitos.

Que no lo hayan conseguido y que nunca lo vayan a conseguir es lo de menos. En la mente de los independentistas no hay lugar para la realidad. Todo es fantasía. Su mundo es uno sin pecado, sin enfermedades, rico, bonito y barato.

Creemos pues este parque, para que los indepes den rienda suelta a su imaginación, sin hacer daño a nadie. De paso, podemos ganar algo de dinero, que puede servir todo lo que estos mamarrachos han destruido, y robado.

Lo dicho, se aceptan ideas e inversores. Si te gusta este proyecto, pero no tienes dinero porque te lo ha robado el estado, puedes compartirlo en las redes sociales. Quién sabe, alguien puede tomárselo en serio.

Relacionado: Cuando los independentistas tenían cojones. 

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Un comentario en “Catalunarnia: una propuesta de negocio independentista.

  1. El Tio-Abuelo Penradock dijo:

    Muy bueno, Jesús. Me quito el sombrero. Cómo darle la vuelta a una patochada grotesca y esperpéntica para hacernos pasar un rato divertido.

     

    Responder

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