Saltar al contenido

Cuando los independentistas tenían cojones, y España, también.

The following two tabs change content below.
Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.

En estos días los independentistas catalanes han copado las páginas de los diarios, se celebra otra fiesta de independencia, la de México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Precisamente esta noche del 15 de septiembre, se conmemora el grito de Independencia dado por Miguel Hidalgo y Costilla, que dio la pauta para el inicio del proceso.

Como debes saber, soy hijo de españoles nacido en México y radicado en España. Tengo un poco de las dos culturas, y me siento orgulloso de ello. También creo que puedo analizar el tema teniendo en cuenta ambos puntos de vista.

Si te gusta esta publicación, dale tu voto y comparte (al final).

En cualquier caso, hoy no busco discutir metafísicamente la independencia de los Virreinatos Españoles en América. Sólo quiero acordarme de aquellos hombres y mujeres que tuvieron los cojones y dieron la vida por la causa.

Un rotundo contraste con los independentistas catalanes, que llevan años amenazando, diciendo que sí, que se quieren ir, pero que no se atreven a dar el paso, no vayan a perder sus privilegios.

Miguel Hidalgo y los independentistas

Sin miedo

A finales del siglo XVIII España ya estaba perdiendo el control de sus territorios en ultramar. La pésima administración desde la península no contentaba a nadie. Poco a poco, los españoles en América adquirían un sentimiento de pertenencia autóctona, tan lejos que estaban de la Madre Patria.

La invasión de España por parte de Napoleón, la traición del rey felón, Fernando VII, y la entronización de José Bonaparte, hizo que los virreinatos americanos formaran sus propias juntas de gobierno, al margen de los franceses.

Dichas juntas se dieron cuenta de que podían gobernar sus territorios sin el vínculo con España. Además, la independencia de Estados Unidos había demostrado que era posible, y probablemente deseable. El caldo de cultivo creció sin prisa, pero sin pausa.

El grito de Independencia

En 1810 comenzaron las primeras rebeliones en contra de la corona. En mayo, en Buenos Aires, comenzó una revolución que terminó por derrocar al virrey y organizar una junta de gobierno. Argentina declaró su independencia en 1816. Paraguay se separó al mismo tiempo del Virreinato del Río de la Plata.

Pocos días antes, el 19 de abril de 1810, el Cabildo de Caracas destituyó al Capitán General Vicente Emparan, aunque es verdad que en un principio su intención era salvaguardar los derechos de Fernando VII.

José de San Martín y Simón Bolivar, independentistas con
José de San Martín y Simón Bolivar, independentistas con cojones.

El 5 de julio de 1811, los venezolanos declararon la independencia. Al igual que en el resto de las colonias, la guerra contra España duraría varios años, pero la independencia ya estaba en camino.

Finalmente, en el pueblo de Guadalupe, en el Virreinato de la Nueva España, el cura Miguel Hidalgo pronunció su célebre grito. La conspiración había sido descubierta, y la fecha de inicio de la guerra se adelantó a aquel 15 de septiembre. México y centroamérica serían finalmente libres en 1821.

Independentistas con y sin cojones

José de San Martín, Simón Bolívar, Miguel Hidalgo, José María Morelos y el resto de caudillos independentistas hispanoamericanos, no tuvieron miedo a las consecuencias. Tuvieran razón o no, da igual, ofrecieron su vida, y muchos la perdieron, para ganar la independencia.

Qué diferente a la actual situación en Cataluña. Desde que tengo uso de razón, los independentistas (o separatistas) catalanes no han dejado de dar la tabarra. Llevan décadas lloriqueando, que si quieren más dinero, que el resto de los españoles son unos vagos, seres inferiores; que si España les roba.  

Independentistas sin cojones
Independentistas sin cojones.

Pero desde que el traidor Companys diese su golpe de estado en 1934, aprovechando el golpe de estado a la República del PSOE, no hay nadie que se atreva y declare la independencia de Cataluña. ¿Por qué? Porque tienen miedo.

Tienen miedo a perder su muy alto estilo de vida. Los independentistas de tocomocho tienen miedo a perder sus privilegios, ventajas que otros españoles no tienen, como que sus votos cuenten más en las elecciones generales. Tienen miedo en convertirse en un país tercermundista (políticamente hace tiempo que lo son).

Los independentistas catalanes quieren irse, sí, pero sin dejar la Unión Europea, y de paso, que España pague la factura, y siga pagando las pensiones de los catalanes. Pocas veces he visto mayor cobardía.

Lo más ridículo, es que se han inventado eso del referendum, para intentar darse una pátina de legitimidad. Quebrantan la ley un día sí y el otro también, y luego lloran cuando los jueces los inhabilitan.

Son tan míseros, que cuando un juzgado les ha pedido una fianza para pagar su malversación, piden dinero a la ciudadanía. No son capaces ni sacrificar su patrimonio por la independencia. Menuda tropa, pero claro, la pela es la pela, mucho más importante que todo.

España igual

Lo mismo que podemos decir de los independentistas catalanes e iberoamericanos, podemos decir de España. En el siglo XVIII, la corona no se amilanó. Aceptó el desafío criollo e intentó defender lo que era suyo. Muchos dieron la vida por ello.

Ahora manda Rajoy, y no el rey, pero el resultado es el mismo. El gobierno del mindundi no para de decir que el referéndum no se hará, pero poco hace para impedirlo. Lo mismo dijo en el 9-N, y el simulacro se llevó a cabo. Si en aquel momento mintió, como en muchas otras ocasiones, por qué hemos de creerle ahora.

El problema es que ya no es sólo el referéndum. Los varios gobiernos nacionalsocialistas de Cataluña en los últimos años se han ufanado constantemente de desobedecer las leyes españolas. También se niegan a obedecer las sentencias de los tribunales, cuando no les conviene. ¿Qué ha hecho el gobierno? Nada, amenazas, palabras, y poco más.

Comunistas independentistas

Hace falta mucho más

Se lleve a cabo o no el referéndum, el problema de los separatistas/ independentistas seguirá ahí. Lo malo es que Rajoy no hará nada al respecto; lo peor, es que el PSOE y los traidores de Podemos están a favor de que nos roben una parte del territorio, con tal de ganar unos votos.

Malos tiempos para España, con los imbéciles que nos gobiernan, los ladrones que nos quieren robar, más, y los traidores que los apoyan. Sólo quedan los ciudadanos, que no me extrañaría se rebelaran para por fin acabar con estas lacras.

Espero que no haya violencia, pero no me siento muy seguro. Los españoles estamos acosados por tres bandos, ninguno defendible, y el acoso puede bien llevar a la rebelión. De lo que sí estoy seguro, es de que los independentistas no van a ningún lado.

Son cobardes por definición, quieren la independencia gratis, sin sacrificios. Los independentistas del siglo XXI no tienen lo que hace falta, no tienen cojones.

Por cierto, ¡Viva México!

Visto: 2258 veces.

Un comentario en “Cuando los independentistas tenían cojones, y España, también.

  1. Pingback: Si no se aplica el Art. 155, habrá guerra en Cataluña. ⋆ Scrivix

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *