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Eduard Toda, el primer egiptólogo español

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Médico especialista en Obstetricia y Ginecología. Soy autor de dos novelas históricas: Lucius Cassius, el médico esclavo y El Escrito de Dios, publicadas por la Editorial Stonberg. Recientemente he publicado mi tercer libro CÓMO ENFERMAR Y NO MORIR EN EL INTENTO Un viaje a través de la historia de la Medicina, un recopilatorio de artículos de mi blog.

Injustamente desconocido para muchos, este diplomático, historiador, escritor y mecenas bien podría protagonizar una taquillera película de aventuras, y es que, Eduard Toda, además de galán -que lo fue- descubrió una de las pocas tumbas egipcias no profanadas y la primera intacta en Egipto, personificando los inicios de la egiptología en España.

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Eduard Toda i Güell, vendado como una momia.

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El 1 de febrero de 1886, poco después de visitar las ruinas del templo de Karnak junto a la expedición de inspección que cada año realizaba el Servicio de Antigüedades de Egipto, se acercó Un beduino de Qurna, ‘Salam Abu Duhi’, exaltado y nervioso, anunciando que acababa de descubrir una tumba en la orilla occidental, en la ciudad de Deir el-Medina. En ese lugar se encontraban los obreros que trabajaban en la construcción de la tumbas del Valle de los Reyes y Toda sería enviado a investigar el hallazgo.

Cuando llegó al lugar se encontró con un pozo de entrada de cuatro metros de profundidad que terminaba en una estrecha galería de dos metros, ocultada por la arena. Al acceder a ella llegaría a una estancia de la que salía otro pasillo de cuatro metros, y al fondo la cámara funeraria que, ante el asombro de todos, la puerta de entrada se encontraba intacta.

Al acceder al interior encontraron veinte momias de las que se salvaron las nueve que se encontraban en sarcófagos, así como el ajuar funerario intacto de su propietario, un artesano que trabajó bajo el reinado de Ramsés II, su nombre, Sen-Nedjem (Sennedyem).

Eduard Toda, segon per l'esquerra, durant la seva estada a Egipte.

Eduard Toda, segundo por la izquierda, durante su estancia en Egipto.

El interior de la tumba

Puede que allí dentro no hubieran tesoros como los que Howard Carter, pocos años después, encontrara en la tumba de Tutankamón, pero la tumba poseía unas increíbles pinturas perfectamente conservadas a pesar del paso del tiempo.

Durante tres días y con la ayuda de siete obreros, redactó el inventario, hizo fotos y dibujos de todo lo que contenía, y trasladó la mayor parte de los objetos al Museo de El Cairo, donde hoy pueden verse en la Sala 17, mientras que otras las llevó a España donde hoy forman parte del Museo Arqueológico Nacional y del Museo Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú.

Eduard Toda es de las pocas personas en el mundo que pueden presumir de haber descubierto y entrado en una tumba egipcia milenaria intacta, pero su sorprendente vida va más allá de ese hallazgo.

Pintura de la tumba de Sennedyem.

Pintura de la tumba de Sennedyem.

Su vida

Nació en Reus (Tarragona) en 1855 y en el Instituto de los Padres Escolapios se haría amigo de un jovencísimo Antoni Gaudí. Marcharía a Madrid a estudiar Derecho incorporándose al servicio diplomático, hecho que le permitiría recorrer medio mundo hasta que en 1884 fue enviado a El Cairo como Cónsul General de España. Su inteligencia le permitió dominar siete lenguas, además de conocer como pocos la cultura china, filipina, japonesa y egipcia.

En El Cairo se haría amigo del francés Gaston Maspero, que entonces era Director del Museo Egipcio y Director del Servicio de Antigüedades. Viajó por todo el Delta del Nilo, exploró Guiza, Saqqara, presenció el descubrimiento de la tumba de Kemkaf (Dinastía IV), y siguiendo el río llegó a Meidum donde visitó la pirámide de Seneferu, acercándose hasta las pirámides de El Lisht.

Escribió monografías sobre egiptología, publicó sus Estudios Egiptológicos con la intención de crear una publicación permanente sobre la investigación en egiptología, y entre sus títulos publicados destacan “Sesostris”, “La muerte en el Antiguo Egipto” y el inconcluso “El Antiguo Egipto”.

Eduard Toda murió en 1941 y sus restos se encuentran en el Real Monasterio de Poblet, un bello lugar del que fue promotor y director de su restauración. Bien merece ser rescatado del olvido el que fuera pionero en establecer la egiptología como ciencia en España y situarla a la misma altura que en otros países. Sin prácticamente apoyos de ninguna institución, solo con su voluntad y esfuerzo, así como inteligencia y con un poco de suerte, consiguió todo lo que se propuso.

Para saber más:

Biblioteca de Cataluña

Universitat Pompeu Fabra (en catalán)

Link foto:

growdigital

Links información:

patrimoni.gencat.categiptologia.com

Publicado originalmente en:  https://franciscojaviertostado.com/

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