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Educar con el valor de las minorías

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Abel Pérez Rojas
Nació en Tehuacán, Puebla, el 6 de enero de 1970. Es poeta, conductor de programas de radio, académico y gestor de espacios de educación permanente presenciales y virtuales.

“Las minorías vivifican lo que la ceguerade las mayorías arrasa” Abel Pérez Rojas

Posturas aberrantes llevan a la muerte a generaciones completas que pudieron haber dedicado sus vidas a la búsqueda de la evolución humana. Esta es la enseñanza de la guerra.

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Desde la antigüedad los conflictos armados se alimentaron de la ambición y la ignorancia. La actualidad no escapa de esta funesta inercia.

Los tiempos de paz son intervalos propicios para apuntalar los cimientos a los cuales nos sujetamos,  aunque el futuro puede deparar nuevas disputas nacionales o internacionales.

La “normalidad” es una característica del aparente estado de paz, sin embargo bajo las aguas de esta artificial situación subyacen elementos detonadores de conflictos.

Se define como normalidad la conducta de un sujeto que no muestra diferencias significativas respecto a la conducta del resto de su comunidad.

La “normalidad” impide percibir y desarrollar elementos importantísimos para la evolución de las sociedades. Hasta ahora el ser humano validó comportamientos sociales que separan o consideran inferiores a ciertos grupos por motivos de: raza, condición física, clase social, sexo, religión, preferencia sexual o de ideología.

Los discriminados son sometidos en muchos casos a procesos judiciales inequitativos, a destierro, a desempleo, a insalubridad y en el peor de los casos a la muerte, cuyo origen es alguna fobia.

Lo mismo se da desde una mayoría hacia una minoría, que a la inversa.

Hay tipos de discriminación que son sutiles y difíciles de detectar, por ejemplo, durante siglos los educadores discriminaron en atención a la predominancia del tipo de inteligencia, ahora podemos ver con claridad gracias a los planteamientos de Howard Gardner, que sólo se consideraba inteligentes a las personas con predominancia de inteligencia lingüística y lógico matemática, sobre el resto de individuos con otras inteligencias: corporal y cinética, visual y espacial, musical, interpersonal e intrapersonal.

Atender los llamamientos de las minorías oprimidas previene las aberraciones de la democracia mal entendida como el gobierno de  la mayoría del pueblo, que a nombre de lo que dicta la vox populi atenta contra los más elementales derechos humanos.

Verdaderas lecciones de justicia, valor, amor y fraternidad, son los casos de resistencia adoptados por minorías en todo el mundo.

La  imposición de la uniculturalidad detona reacciones entendibles de las minorías, ocasionando conflictos que ponen en riesgo la paz social; no es para menos, pues está de por medio la desaparición de lenguas, la supervivencia ambiental, la vida y la conservación y potenciación de saberes colectivos del pasado y futuro.

Educarse en la diversidad es una medida de salud pública porque previene el surgimiento de conflictos individuales, nacionales e internacionales.

Consolidar políticas públicas emanadas de la diversidad es cumplir con el mandato que aceptaron las autoridades de gobernar para todos con pleno respeto a los derechos humanos.

Artículo tomado de Sabersinfin.com

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