The following two tabs change content below.

El Tio-Abuelo Penradock

Licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005). Creador del blog El Viajero Incidental. Bloguer de historia, cine, viajes y turismo desde 2009. Editor y colaborador en varios blogs.
Si te gusta esta publicación, dale tu voto en la palomita de aquí arriba.
 
A veces la vida depara sorpresas que, si en otros tiempos solían ser malas con frecuencia, en raras ocasiones podían no resultar tan negativas. En una época en la que no había lotería, recibir una fortuna inesperada debía ser una especie de señal de la providencia para el beneficiario pero también un atractivo y emocionante episodio para un observador actual. Es lo que pasó con la herencia entregada a Cristóbal de San Andrés en nombre de su hermano ¿Que quién fue ese hermano? Nada menos que uno de aquellos doscientos treinta y nueve arrojados marinos que, como buenos representantes de la pujanza española del siglo XVI, se lanzaron a través de los océanos para dar la vuelta al mundo.
 
El sevillano Andrés de San Martín era era un excelente cosmógrafo del que se ignora el año de nacimiento y hasta hace poco el sitio en que vino al mundo, llegándose incluso a creer que era extranjero, portugués para unos, francés para otros, aunque ahora parece confirmado que Sevilla fue su cuna, tal como había dicho ya Antonio Pigafetta (el cronista de la expedición de Magallanes, que fue uno de los dieciocho que volvieron). Como natural de esa dinámica ciudad, tan relacionada con la historia de los descubrimientos, Andrés parecía predestinado a su profesión: piloto, el encargado de trazar los rumbos.
 
Ruta de la primera vuelta al mundo
 
La Casa de Contratación, creada en 1503, emitió en 1510 unas ordenanzas regulatorias que estipulaban las características de dicho oficio, incluyendo la figura del piloto mayor, entre cuyas atribuciones estaba examinar a los aspirantes a piloto. Inicialmente, los pilotos asumían también las tareas cartográficas hasta que en 1519 se creó la figura del cosmógrafo, que tenía conocimientos de cartografía, astronomía e incluso astrología (por entonces considerada una ciencia).
 
Andrés de San Martín estaba, al parecer, especialmente dotado para esa carrera y en 1512 estuvo a punto de ser nombrado piloto mayor de Castilla como sucesor de Américo Vespucio, aunque al final la Corona eligió a Juan Díaz de Solís; cuando éste murió en 1518 volvió optar al puesto… y de nuevo perdió, esa vez ante Sebastián Caboto.
 
Partida de la flota de Magallanes (Gordon Millen)
 
Entremedias había formado parte de la expedición que Pedrarias de Ávila dirigió en 1514 a Castilla del Oro (una provincia segregada ese año de Veragua, en lo que se llamaba Reino de Tierra Firme, que coincidía con la actual parte meridional de Centroamérica). En 1519, viendo frustado su sueño de ser piloto mayor, se enroló en la llamada Armada del Maluco, organizada por Magallanes para llegar a las Molucas, islas especieras, bordeando el extremo de Sudamérica. Fue destinado a la nao San Antonio como cosmógrafo, aunque a la altura de Brasil pasó a la Victoria. En ese cargo llevó a cabo notables cálculos que le confirmaban como uno de los mejores cosmógrafos del momento, estableciendo con asombrosa precisión la longitud de Puerto San Julián (Patagonia) y Homonhon (una isla flipina), con mínimos errores de uno y dos grados respectivamente.
 
No se sabe exactamente qué fue de Andrés de San Martín en aquel viaje que supondría la primera vuelta al mundo, salvo que no regresó. La tradición le sitúa muriendo en Mactán junto a Magallanes el 1 de mayo de 1521 pero no hay pruebas reales de ello. También es posible que fuera uno de los que cayeron en Cebú con Duarte Barbosa, el sucesor en el mando, asesinado junto a una treintena de sus hombres durante un banquete. O puede que simplemente acabara con él una enfermedad tropical, como pasó con tantos otros.
 
La muerte de Magallanes
 
En cualquier caso, sus papeles, cartas náuticas, apuntes y demás los recogió su compañero Ginés de Mafra, marinero de la nao Trinidad que fue hecho prisionero por los portugueses durante el regreso junto a los otros cuatro tripulantes que quedaban a bordo, al regresar a las Molucas por carecer de víveres. Por esa razón los documentos se mandaron a Lisboa y fueran aprovechados por los navegantes lusos hasta que en 1580, con la proclamación de Felipe II como rey de Portugal y la unión de los dos reinos, se trasladaron a Madrid… y terminaron perdiéndose (conocemos una parte por citas y referencias en crónicas, tanto castellanas como lusas).
 
Sin embargo, el episodio más fascinante de todo esto fue la herencia que recibió Cristóbal de San Martín, el hermano de Andrés y su beneficiario legal porque, aunque el cosmógrafo había tenido dos hijas, Juana y María, fueron fruto de la convivencia con la madre sin matrimonio de por medio.
Cristóbal recibió el importe de la venta del contenido de una caja que llegó a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 a bordo de la nao Victoria que capitaneada por Juan Sebastián de Elcano, quien había conseguido atravesar el Índico, doblar el cabo de buena Esperanza y subir por el Atlántico hasta completar la ruta de 80.000 kilómetros que, además de una renta de 500 escudos, le haría ganarse el lema otorgado por Carlos V: Primus circundedisti me
 
Documento sobre el contenido y valor de la caja de Andrés de San Martín (vía Primera Vuelta al Mundo
 
En la bodega de la Victoria había un cargamento de 500 quintales de clavo más otras especias e incluso madera de sándalo, cuyo valor total en el mercado ascendió a 9 millones de maravedíes; una vez separado el quinto real (de la que el emperador cedió la cuarta parte a los marineros) y pagados los gastos de la expedición, dejó un beneficio de 346.220. En cuanto a la caja citada, también estaba llena de clavo y, dado que en ella figuraba el nombre de Andrés de San Martín como propietario, a su hermano correspondían los beneficios. Éstos ascendieron a una verdadera fortuna para la época: 88.587 maravedíes, que al cambio actual rondarían los 100.000 euros.
 
BIBLIOGRAFÍA
-BROWLEE, Walter: La primera vuelta al mundo.
-GONZÁLEZ-OCHOA, José María: Breve historia de los conquistadores.
-HERNÁNDEZ SÁNCHEZ-BARBA, Mario: Magallanes y Elcano. El océano sin fin (En busca de nuevos espacios y océanos).
-PIGAFETTA, Antonio: Relación del primer viaje alrededor del mundo.
-MENA GARCÍA, Carmen: Pilotos reales en la Armada de Castilla del Oro (1514).
-OBREGÓN, Mauricio: De los argonautas a los astronautas. Historia de los descubrimientos.
-REMESAL, Agustín: Un banquete para los dioses.
Visto: 389 veces.
Categorías: Historia

El Tio-Abuelo Penradock

Licenciado en Historia y diplomado en Archivística y Biblioteconomía. Fundador y director de la revista Apuntes (2002-2005). Creador del blog El Viajero Incidental. Bloguer de historia, cine, viajes y turismo desde 2009. Editor y colaborador en varios blogs.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *