palabras-se-las-lleva-el-vientoEn la antigua Grecia surgieron unos personajes llamados “sofistas” que hablaban muy bonito, con retórica, como si estuvieran tratando de convencer a los demás de lo que decían, pero en realidad su contenido era falso, incoherente o simplemente hueco. ¡Pero hablaban bonito!, no por eso decían “algo”. Se limitaban a hablar como los merolicos en las calles: “Que no le digan, que no le cuenten, damita, caballero…” Esas palabras vuelan. ¿Por qué? Claro, la respuesta más sencilla a esta pregunta sería: porque son mentiras. No sólo es eso, porque hay mentiras que se creen “a pies juntillas” (firmemente). En realidad es porque no hay un público meta para ello.

La importancia del público meta

Cuando escribes, debes pensar en quienes te van a leer. Si explicas algo a los niños, usarás unas palabras básicas y de uso común para que ellos te entiendan. En cambio, si vas a presentar un examen profesional, usarás otras palabras, darás por entendidos ciertos conceptos. Tienes un público meta, ese grupo de personas con cierto perfil que leerá tus escritos o escuchará tus palabras.

Si crees que tu público puede entender palabras cultas, refinadas, del círculo de la nobleza, tomarás de tu diccionario mental las palabras adecuadas para ellos. Tendrás especial cuidado en acomodarlas de modo que ellos puedan entenderlas o, por el contrario, que lleguen a mal interpretarlas. Ellos, siendo una clase elitista, no soportarán las “monsergas” y adorarán las “viandas” y los paseos imaginarios por los Champs Elysees (Campos Elíseos de París).

TO GO WITH STORY BY EMMANUEL COUPAYE A surgeon practices on a "SimLife" model at the Pharmacy and Medicine Faculty at the University of Poitiers on February 4, 2016. New surgery simulator "SimLife" is allowing medical students to practice surgery on donated cadavres by simulating breathing and blood circulation. / AFP / GUILLAUME SOUVANT

Las palabras adecuadas

Un escritor profesional no se conforma con la terminología común para manejar las descripciones dentro de sus contenidos; suele, en cambio, investigar y empaparse de la forma de expresión de diferentes clases sociales, círculos, oficios o profesiones, etc. A ello se le llama la jerga y no puede ignorarla tampoco. No quiere decir que la domina, sólo que al redactar, se prepara un poco para no olvidar con quiénes está hablando. A mayor encuentro con la jerga de tu público, más amado será, mejor comprendido; tendrás lo que se llama empatía y eso a la gente de todo el mundo le gusta mucho, que sean considerados con ellos.

 

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