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Futuro y educación

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Abel Pérez Rojas
Nació en Tehuacán, Puebla, el 6 de enero de 1970. Es poeta, conductor de programas de radio, académico y gestor de espacios de educación permanente presenciales y virtuales.

10 de mayo de 2017

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Es frecuente escuchar en diversos círculos que la educación es la solución a gran parte de los problemas que aquejan a las sociedades actuales. Con esta visión gobiernos de todo el mundo destinan grandes cantidades de recursos a los sistemas escolares de todos los niveles.

No obstante la confianza depositada en la educación, al parecer las problemáticas marchan a una velocidad inalcanzable comparadas con los planteamientos que pretenden darles solución.

¿Cómo debe ser la educación en el futuro para encarnar esperanza, y qué debemos hacer desde ahora?

Por su propia naturaleza, el futuro encierra una carga de incertidumbre que frecuentemente es la que predomina en el análisis de quienes realizan planteamientos hacia el porvenir. Sin embargo, las inercias, los errores, los aciertos, los compromisos preestablecidos y otros factores más, permiten afirmar que el futuro de las sociedades es más predecible de lo que parece.

Son precisamente los rompimientos de todo tipo los que cambian las condiciones de vida de las sociedades, porque de seguir pensando y haciendo como hasta el presente lo más seguro es que en un tiempo determinado las cosas sigan igual.

Pero el rompimiento -en las proporciones gigantescas que demandan las problemáticas- desde el ámbito educativo, no se consiguen sólo con planteamientos concebidos en el pasado, menos aún cuando predomina un escenario caótico sistémico: redes sociales, intercambios asincrónicos, movimientos sociales originados desde la virtualidad, invisibilidad de la materia, turismo espacial, ingeniería genética, partidismo mercenario, surgimiento de nuevas potencias mundiales, modificaciones legislativa, etc.

No se debe pasar por alto que los rompimientos en cualquier campo de la vida representan lapsos de angustia y desesperanza, pero se olvida que son estados temporales, situaciones que individualmente pueden parecer callejones sin salida.

Como gran parte de los problemas se cimientan en la ignorancia individual y la desintegración de redes colectivas, es preciso que los ejercicios prospectivos sean grupales, asociativos, que trasciendan lo gremial y den cabida al aprendizaje y trabajo solidario.

Por supuesto existen cimientos teóricos que orientan en los rompimientos conceptuales y en el desembarque temporal de respuestas, por ejemplo: la Educación Permanente, la Pedagogía del Caos y de la Incertidumbre, la Participación Social, la Gestión de la Información, la teoría de las Inteligencias Múltiples, etc.

Si los Gobiernos en vez de encarar soluciones reales sólo continúan enfocando sus baterías en el mantenimiento de escuelas, en la dotación de equipos de cómputo, en la obtención de acreditaciones y certificaciones, en el establecimiento de pactos y acuerdos políticos en el ámbito educativo, entonces es fácil predecir el futuro: la situación seguirá como hasta ahora y empeorando.

Por lo anterior cobran relevancia esfuerzos como el que realiza la Escuela Normal Superior Federalizada del Estado de Puebla (ensfep.edu.mx) al organizar del 7 al 9 de agosto próximo, en el marco de su 25 aniversario, el Primer Congreso Nacional “Futuro de la educación o ¿un futuro para la educación?”.

Son importantes todas las voces y todos los planteamientos en este que será un verdadero ejercicio de búsqueda de soluciones prospectivas, en vez de acciones que aparentemente palian el presente, pero en realidad empeñan el futuro.

Publicado originalmente el 13/07/2013 en : www.sabersinfin.com 

IMAGEN: kafevisa.files.wordpress.com

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