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En la actualidad no nos damos tiempo para pensar profundamente

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Joe Barcala

Joe Barcala

Me encanta la magia de la imaginación que me permite recorrer el mundo, los rincones de la inteligencia y las infinitas posibilidades del universo mismo. Te invito a visitar mi blog: www.JoeBarcala.com

El mal de nuestros tiempos es la vacuidad, esa presión por dar resultados rápidos, por obtener la calificación aprobatoria antes que la más alta y bien merecida, la comida instantánea y mucho más. Ya lo sabemos, nuestro mundo quiere girar más rápido, pues quien llega primero se nombra el conquistador de la tierra y gana el terreno, como lo fue en su momento la carrera espacial.

Isaac Newton y la manzana

Pero detengámonos a pensar un poco: ¿cómo creen que Isaac Newton obtuvo toda una ley de la gravedad a partir del famoso accidente de la manzana? Imaginemos el momento: él, sentado bajo el árbol, pensando en cosas muy distintas a la fuerza de gravedad… ni siquiera sabemos que hora era, pero para que nuestros pensamientos tengan color, imaginemos que fue a medio día.

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¿Creen ustedes que esa misma noche ya había entendido todo en torno a la gravedad de la Tierra y de todos los objetos en el universo? ¡Claro que no! Él, Newton, en un primer momento del más famoso accidente científico de la historia, se preguntó seguramente: ¿Por qué la manzana cayó del árbol? ¿Por qué en lugar de bajar a la tierra, no se dio una vuelta por el aire? ¿Por qué dos objetos de diferente peso caen al mismo tiempo?

Luego de ese primer día de conjeturas y preguntas sin respuesta, que muchos otros antes que él quisieron responder pero que simplemente no pudieron, vinieron muchos más. Tuvo que hacer pruebas, leer a algunos otros físicos, conocer algunas teorías que explicaban los fenómenos, seguir pensando y al cabo de mucho tiempo (algunos dicen que 20, otros que 8 años) publicó su Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica que explica la teoría de la gravedad de aplicación universal (ver datos aquí).

Pensar, pensar y pensar

El mensaje es claro: para entender cómo llegó a existir esta humanidad, para comprender los objetos que nos rodean, las leyes físicas, químicas o biológicas, para no repetir la historia, debemos pensar ¡y mucho! No se trata de una revisión rápida, sino de verdaderamente reflexionar, por ejemplo, el pensamiento de Foucault o de Heiddeger o de Piegget, según el área de nuestro interés; aunque en ocasiones debamos tener revisiones generales de otras ciencias o áreas, para aportar nuevos conocimientos a nuestra raza y dejar una herencia benéfica a las futuras generaciones.

Aplicar ese pensamiento a todo

Y debemos reflexionar más de todo aquello que acontece a nuestro alrededor: ¿cómo se puede entender que un pésimo y corrupto partido político siga ganando elecciones? ¿cómo puede ganar dinero un empresario ante tantos impuestos? ¿qué sostiene la economía de un país? ¿en realidad se está calentando la tierra o por el contrario, se enfría? ¿quién es el responsable del ataque terrorista en Siria? De otro modo, si no pensamos, seremos manipulados, engañados fácilmente, acarreados, nos mantendremos en la mediocridad que está matando a nuestras naciones, subyugados a un mercantilismo que invade todas las esferas humanas.

Debería preocuparnos tanta frivolidad, no quiere decir que no tengamos de vez en cuando algún entretenimiento, pero si el futuro está poniendo en riesgo la vida de millones, la pobreza de millones, la ignorancia de millones, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Hay que sentarnos a pensar en la realidad, en los problemas que tenemos y la forma de solucionarlos, no de tajo, sino inteligentemente.

Luego nos quejamos que nuestras autoridades “no piensan”, cuando la sociedad en general tampoco lo hace. Si ellos roban es porque muchos de nosotros preferimos la vía fácil para solucionar nuestros problemas. Si son corruptos es porque dejamos todo al último, no nos preocupamos por el “bien público”, no atendemos las “causas sociales”, etc. Hay una famosa frase que reza: “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Eso debería ponernos a pensar. Si el presidente no acostumbra a leer, y el secretario de educación dice: “vas a ler” o los candidatos hablan de “nadien”, es porque ESA casta política se gesta en ESTA sociedad.

Nuestra sociedad debe detenerse a pensar más en los problemas para poder dictar soluciones reales. Clic para tuitear

El alto costo de no pensar

Si nos quejamos de lo mal hechas que están algunos productos que compramos, es porque dejamos pasar los “errores” mínimos. No exigimos la calidad que estamos pagando o no entendemos términos como “obsolescencia programada”, eficiencia, servicio y nos conformamos con lo que hay. No nos interesa saber lo que es el neoliberalismo, esa doctrina económica dictada por la Escuela de Chicago que está llevando a la población mundial a una recesión absurda, a la acumulación de riqueza de muy pocos y a la abundancia de pobreza.

Cuando nos preocupe el entorno y dediquemos el tiempo suficiente para entender los problemas y generar soluciones, tendremos un mejor país y ciudadanos más comprometidos; niños en la escuela atentos a las demandas de ese pensamiento y doctrinas, teorías, máquinas que ayuden a cambiar nuestra historia en bien de las futuras generaciones y de la humanidad, su compromiso, su progreso, desarrollo, evolución hacia una sociedad más comprometida, igualitaria, libre, justa y democrática.

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