Saltar al contenido

La mujer, la gran olvidada de la Historia (I)

The following two tabs change content below.
Médico especialista en Obstetricia y Ginecología. Soy autor de dos novelas históricas: Lucius Cassius, el médico esclavo y El Escrito de Dios, publicadas por la Editorial Stonberg. Recientemente he publicado mi tercer libro CÓMO ENFERMAR Y NO MORIR EN EL INTENTO Un viaje a través de la historia de la Medicina, un recopilatorio de artículos de mi blog.

Olvidadas e ignoradas por la Historia, invisibles durante siglos, las mujeres han tenido un papel primordial en todas las épocas y civilizaciones. Desde que Olympe de Gouges publicara en 1791 su Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía, uno de los primeros documentos históricos que propone la emancipación de la mujer en igualdad de derechos, desde las primeras revoluciones por parte de algunas mujeres del siglo XIX en EE. UU y el Reino Unido contra las leyes que les discriminaba, y desde que en los países nórdicos fueran los primeros en dar a las mujeres derecho a voto a principios del siglo XX, será en la década de los años 60 cuando comenzaran ese primer movimiento conocido como “feminismo” o “liberación femenina”. Pero retrocedamos en el tiempo…

Si te gusta esta publicación, dale tu voto y comparte (al final).

En la Antigüedad

La antropología explica que serían las mujeres y sus conocimientos en agricultura las que conducirían a las sociedades antiguas hacia el Neolítico, y esto es así porque desde la prehistoria los hombres se dedicaban a la caza y las mujeres a recoger los productos vegetales. Si a eso añadimos que en el Paleolítico los hombres modelan estatuillas con la forma de mujer, las conocidas como Venus, como símbolo de fecundidad y embarazo, esto evidenciaría el importante rol de la mujer en tiempos tan pretéritos.

Por el Código de Hammurabi comprobamos que en Mesopotamia las mujeres gozaban de un cierto estatus de igualdad respecto a los hombres. Así, podían comprar, vender y hasta tener representación jurídica. Y lejos de pensar lo contrario, en el antiguo Egipto  las mujeres que no se dedicaban al duro trabajo del campo podían tener acceso a la educación, ejercer gran número de oficios, comprar y vender libremente por las calles y hasta recibir herencias.

Aristóteles, el “gran” Aristóteles, no estuvo muy acertado al aseverar que la mujer era un defecto de la naturaleza, del semen paterno, de hecho, la consideraba como un hombre incompleto, y su pensamiento influyó durante siglos, incluso en el Medievo. Y en la “Democracia” de la antigua Grecia, las mujeres pasaban a ser propiedad del marido permaneciendo recluidas en el hogar, apartadas del contacto exterior y de la vida social. Puede, incluso, que las propias prostitutas tuvieran más libertad de acción que el resto de mujeres, que no salían a la calle ni tan siquiera para comprar ya que las esclavas realizaban esas tareas, y las espartanas, que debido a las prolongadas ausencias de sus maridos por “asuntos de guerra” gozaron de mayor libertad que las atenienses, por cierto, ninguna obtendría nunca la ciudadanía.

En lo que a derechos de las mujeres se refiere la antigua Roma supera a la griega, pero no penséis que se mejoraba mucho. Por no tener, no tenían ni nombre propio, al adoptar el del padre en femenino, y tras contraer matrimonio a partir de los doce años seguían bajo el control casi absoluto de sus pater familias. Sin embargo, controlaban el día a día de los niños y de los esclavos, y cuando sus maridos se ausentaban dirigían los negocios de la familia.

Historiadores como Suetonio, Plinio el Joven, y muchos otros, muestran a la matrona de las clases altas como la mujer ideal, ejemplo de cómo debía ser una madre: casta, decente y ejemplar.

Tenían la custodia formal de las llaves de la casa y controlaban la vida diaria de los niños y de los esclavos. En ausencia de sus maridos dirigían los negocios familiares.

Comprobamos que las sociedades que vivían en torno a la naturaleza consideraban a la mujer de manera más igual que al hombre, y encontramos muestra de ello con los celtas, las tribus bárbaras de los astures en el norte de Hispania, en Irlanda, donde las legiones romanas no entraron, y con los vikingos.

Durante la Edad Media y el Renacimiento

La religión mostraba a la mujer como un ser inferior, sin embargo, mantendría un importante papel económico al trabajar en el campo y cuidando a los hijos. Con el aumento demográfico aparecerán núcleos urbanos y una nueva clases social: la burguesía. Esta basaba la economía en el comercio y la industria, con oficios nuevos y la entrada de la mujer en el mundo laboral, aunque siempre controlada por los hombres. No obstante, en algunos países las mujeres tendrían un papel más activo que en períodos posteriores al disponer de tierras, contratar trabajadores y la posibilidad de hacer testamento.

A finales del siglo XV serían expulsadas de los gremios y con la Edad Moderna la burguesía las apartaría de las herencias, además de ser excluidas de la Universidad.

De esta época encontramos precursoras del feminismo como Christine de Pizan(siglo XIV), primera escritora profesional de la historia, y Marie de Gournay (siglo XVI-XVII), que defendería el acceso igualatorio de las mujeres a la educación y a la política.

Con el Renacimiento podríamos decir que sería el tiempo del “renacer” masculino. Las mujeres son ejemplo de pureza y honestidad, pero sin derechos sociales.

La Revolución Francesa representaría un punto de inflexión en lo que a derechos de la mujer se refiere, siendo en Francia y Gran Bretaña tema central de debate político, pero no será hasta el siglo XX donde encontremos una verdadera intención de igualar a la mujer con el hombre.

Filósofos naturalistas como Rousseau y Locke desarrollan en el siglo XVII el derecho natural haciendo referencia a filósofos como Aristóteles y Tomás de Aquino. Así, defienden la esclavitud y el estatus inferior de las mujeres ante la ley. La contrarréplica la encontramos años después con Isabelle de Charrière al cuestionar ese determinismo de la naturaleza al decir que las diferencias entre hombres y mujeres son debidas a las mismas desigualdades sociales, defendiendo la educación de las mujeres.

En 1832 aparecerá el primer periódico feminista en Francia “La Femme Libre”, realizado y publicado únicamente por mujeres, surgirán figuras como la estadounidense Susan Brownell Anthony y la destacada activista del movimiento de las mujeres Elizabeth Cady Stanton, pero permitidme que deje para otro día lo acontecido en este último siglo, el tema lo merece.

Para saber más:

mujeresenlahistoria.com

Links fotos:

Valerie Everett; z  s; Hans Splinter

Publicado originalmente en:  franciscojaviertostado.com 

 

Visto: 721 veces.

4 comentarios en “La mujer, la gran olvidada de la Historia (I)

  1. Joe Barcala
    Joe Barcala dijo:

    Muy bueno, Francisco. Ya te extrañábamos… Oye, me pareció que muchos de esos datos ya los conocía. Te sugiero que leas esta obra, te va a impactar, si no es que ya lo hizo. Un abrazo. https://legnalenja.files.wordpress.com/2012/08/la-conspiracion-del-movimiento-gay-apoteosis-de-la-guerra-de-sexos.pdf

     

    Responder
    • franciscojaviertostado dijo:

      Hola Joe,

      próximamente publicaré la segunda parte del tema, más centrado en los tres últimos siglos, y espero que también te resulte de tu interés. No conozco la obra que me recomiendas y que sin duda ojearé. Muchas gracias amigo y un gran abrazo

       

      Responder
      • Joe Barcala
        Joe Barcala dijo:

        Lo leeré igualmente. Te recomiendo mucho ese libro, es esclarecedor. ¡Suerte y felicidades!

        Responder
  2. Pingback: La mujer, la gran olvidada de la Historia (II) ⋆ Scrivix

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *