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La revolución en Puebla: El disfraz de Aquiles Serdán

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Joe Barcala

Joe Barcala

Me encanta la magia de la imaginación que me permite recorrer el mundo, los rincones de la inteligencia y las infinitas posibilidades del universo mismo. Te invito a visitar mi blog: www.JoeBarcala.com

Francisco I. Madero, fundador del Partido Nacional Antireelecionista en 1909, fue el candidato en 1910 para competir contra Porfirio Díaz, quien ya llevaba 34 años de mandato. En 1908, luego de la famosa entrevista Díaz-Creelman en la que el presidente mexicano declaró que ya era hora de la democracia, de elecciones libres, ese mismo año, Madero publica su libro La sucesión presidencial de 1910, en el que explica la importancia de terminar con el Porfiriato, que tando había durado; era tiempo de elecciones justas y transparentes, libertad de expresión. El libro tuvo un tiraje de 3000 ejemplares que se repartió entre periodistas e intelectuales. Un ejemplar llegó a manos de Aquiles Serdán, el primer mártir de la Revolución Mexicana.

Aquiles, siempre en peligro

Al terminar la lectura de ese libro, Aquiles, quien prácticamente vivía a unos pasos del centro de la Ciudad de Puebla, en la calle de Santa Clara (6 Oriente #206), teniendo hospedado en una de las habitaciones de su casa a un funcionario del gobierno de Díaz y sabiendo que el poder policial terminaría con ellos, actuó siempre en la clandestinidad. Sin embargo, fundó un periódico llamado No reelección y ahí publicaba duras críticas a la dictadura de Díaz.

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Mientras, por debajo del agua, se comunicó con Madero, quien le instó por medio de correspondencia, que organizara en Puebla la revolución. El gobierno encarceló por tres meses, en 1909 a Aquiles, debido a las publicaciones de su periódico. Libró la cárcel gracias a Limantour, brazo derecho de Porfirio Dïaz, a quien le escribió exigiendo que se respetaran los derechos de las personas a expresar libremente sus ideas. Tuvo suerte y a los pocos días fue liberado.

Elecciones en prisión

Las elecciones pasaron en junio y julio de 1910 y Díaz se impuso de nuevo. Madero se hallaba prisionero esos días en una cárcel de San Luis Potosí. Ahí redactó su llamado “Plan de San Luis” y luego de las elecciones obtuvo su libertad, autoexiliándose en Estados Unidos, convocando a la revolución el 20 de noviembre de ese año.

Aquiles Serdán lo alcanzó allá. Platicaron y, con 20 mil pesos, volvió a México. Para ello, usó un disfraz: un vestido negro, una peluca y un espeso velo. Al despedirse de Madero le dijo: “Uso el traje que será de mi viuda“, pues presentía que algo malo le iba a pasar.

En la capital, con el dinero y el apoyo de su hermano Máximo Serdán, consiguieron armas y las fueron a repartir a su equipo de textileros que les apoyaban en Puebla. La familia de los Serdán eran zapateros, pero tenían una amplia relación con los trabajadores de las fábricas textiles de las que se surtían para elaborar sus productos. Con ellos, de forma clandestina, formó su grupo “Luz y Progreso”.

Motivador

En el manifiesto de sus ideas explicaba que ellos, los obreros que participaban en el movimiento, eran los únicos que no escuchaban las voces del egoísmo ante el llamamiento a defender a la patria. Otros como los serviles de la clase media e ilustrada podían decepcionarlos, pero hacían bien en no escucharles(1).

Aquiles Serdán pudo prever el ataque a su propia casa el 18 de noviembre de 1910 y se preparó con los jornaleros a quienes los colocó en azoteas y torres estratégicas a lo largo de toda su calle (Santa Clara). Ese día, además de todos los muertos de la familia Serdán y los once hombres que resguardaron la casa, la otra veintena de jornaleros, murieron 158 efectivos policiacos en una larga jornada de resistencia. Por la noche, Aquiles, su mamá y su hermana, se escondieron bajo el piso y un ataque de tos los delató por la madrugada, muriendo Aquiles y apresando a sus mujeres.

¿Cómo vamos hoy?

Así la Revolución Mexicana en su heroísmo poblano. ¿Estamos dispuestos a defender a nuestra patria o dejaremos que los abusivos tengan siempre el control de la vida de los ciudadanos? No siempre tendríamos que tomar las armas. Hay un poder más valioso que es el de la defensa de la libertad, haciendo uso de ella: exigiendo que se escuchen nuestras demandas y que se cambie todo aquello que está mal. ¿Qué opinas? Agradezco tus comentarios.

(1) Ross, Stanley R. “El manifiesto de Aquiles Serdán”. Obtenido el 11 de noviembre de 2016 de:

http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/a18_1/apache_media/AQ82TR55MBCQ2FSIMJPK38HUR2LRKC.pdf

Publicado originalmente en: https://www.todopuebla.com/gente/joebarcala/blogdetail/24014

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Un comentario en “La revolución en Puebla: El disfraz de Aquiles Serdán

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