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Mon Laferte y el autodidactismo de la incertidumbre

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Abel Pérez Rojas
Nació en Tehuacán, Puebla, el 6 de enero de 1970. Es poeta, conductor de programas de radio, académico y gestor de espacios de educación permanente presenciales y virtuales.

“Había olvidado caminar en la niebla,
amnesia al valor del precipicio,
fluido veloz,
dinamia por mis venas:
soy niño parido del río,
soy otro a partir del abismo”
Abel Pérez Rojas

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Un buen día Montserrat Bustamante tomó sólo lo indispensable y atrás dejó fama, las puertas abiertas de las principales televisoras de Chile, su país natal, un creciente grupo de seguidores y una carrera artística prometedora, para trasladarse a México e imbuirse en su atractivo ambiente artístico.

Años antes Montserrat ya había tomado decisiones muy fuertes: a temprana edad decidió dejar sus estudios en el conservatorio de Viña del Mar y optó por emprender una carrera autodidacta que la llevó a tocar en bares de Valparaíso.

A su llegada a México Montserrat Bustamante tuvo que empezar de cero, porque aquí había muy escazas referencias de su talento, por si fuera poco en el 2009 un cáncer de tiroides la obliga a dejar temporalmente los escenarios y a agotar los raquíticos ahorros.

Después de vencer a  la mortífera enfermedad, Montserrat decide arriesgar muchísimo más, por ello se cambia de nombre artístico, ahora es simplemente Mon Laferte y ha decidido trascender la simple interpretación para convertirse en multi instrumentista y compositora.  

Hoy Mon ha vencido el cáncer, se está ganando desde México un lugar respetable en el rock latinoamericano, se ha rodeado de personas muy talentosas como César Ceja, combina algunas participaciones en la televisión de su país al lado de grandes figuras como José Luis Rodríguez “El Puma”, ha presentado sus discos “Desechable” y “Tornasol”, entre otras cosas.

No obstante por lo que ha transitado, Mon sigue pensando en cómo colocarse en situaciones desconcertantes para reinventarse.

Hace poco entrevisté a Mon Laferte y sigo pensando: ¿Por qué dejar la comodidad de la certeza y sumergirse en los abismos de la incertidumbre?

La comodidad es una mala compañera para efectos evolutivos, porque puede orillar a la pereza y  a la resistencia al esfuerzo.

Cuando las personas tienen resuelta su vida a través de rutinas, machacan una y otra vez las veredas respaldadas por interconexiones neuronales que son el cuerpo de pensamientos similares, soluciones previsibles y son la base del “fatal destino” extendido al futuro.

Por lo anterior, la pedagogía de la incertidumbre es propiciar las condiciones para llevar al ser humano a experiencias que le permitan salir del confort.

Según la analogía de Silvana Vignale en la  pedagogía de la incertidumbre debe colocarse al ser humano en situaciones imprevisibles para que mental y emocionalmente le ubiquen en la orilla de profundos abismos; animándole y auxiliándole para que opte por lanzarse y así experimente el vértigo del viaje, la amenazante brisa del agua al fondo del acantilado y la alegría y temporal satisfacción de llegar a puerto seguro.

Por ello la labor del pedagogo de la incertidumbre es propiciar el cuestionamiento con situaciones no esperadas, es colocarle en entornos desconocidos para que halle respuestas no mediadas, no alienadas.
Si la pedagogía de la incertidumbre no es común por estos lares, el autodidactismo emanado de la incertidumbre menos.

El autodidactismo implica responsabilizarse de sus propios procesos formativos y propiciar que otros hagan lo mismo; en otras palabras: Educación Permanente –no confundir con Educación Continua-.

El autodidactismo de la incertidumbre tiene un manantial inagotable en la esperanza, porque, como en el caso de Mon, a pesar de la adversidad y no obstante andar en paraísos vírgenes, se debe confiar en la certeza de la incertidumbre y el caos.

IMAGEN: youthyeah.files.wordpress.com

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