Saltar al contenido

Niklas (Cuento)

The following two tabs change content below.
Álvaro Lott
(Michoacán) Ciudadano de a pie, gente común, espectador del mundo, participante de su momento.
Álvaro Lott

Latest posts by Álvaro Lott (see all)

Niklas, originario de Holanda, se acerco a mí pidiendo ayuda. Hablando un español de apenas una docena de palabras me dijo que lo habían robado, que no tenía amigos y que ya lo había reportado a la policía, pero no habían hecho nada, que necesitaba comer; Yo tenía una arepa y se la di, pero se la guardo en el bolsillo. Algo extrañado lo miré de arriba abajo. Por traer gafas como yo, estuve a punto creerle lo del robo.

Suelen ser mentiras las afirmaciones de alguien que dice tales cosas sin mostrar desesperación, pero cuando las dice un ciudadano de un país, que al menos en el imaginario latino, nunca esperamos ver en situaciones de pobreza o mendiguez, puede ponernos a dudar; es malinche, pero las cosas que suponemos las suponemos por costumbre, son normales. Lo amplio de su bolsillo y sus palabras lo traicionaron, sonaban tan mecánicas que sin duda las había ensayado y dicho una y otra vez, tal como los pedigueños lo hacen.

Si te gusta esta publicación, dale tu voto y comparte (al final).

Su apariencia no era descaradamente la de un mendigo, más bien parecía un viajero cínico, pero sus huesos y su mirada sin alma solo se ven juntos en la gente que está fuera de sí o pérdida en la droga. No era retrasado pues hablaba ese poquito de español, su holandés que se le escapaba y supo responder a mis preguntas en ingles al haberlo confundido con un gringo. Tal vez tenía unos 30 años, y eso significa ser algo mayor al promedio de edad de los asiduos a fumar hierba en la comunidad de hostales de la Candelaria, supuse que tal vez había llegado a Bogotá hacía años.

Scrivix Categoría Literatura

Yo era uno de tantos sentados en las escaleras de la catedral de San Pedro, y como con cualquiera pudo durar 30 segundos la conversación, pero algo me dejó intrigado… ¿Por qué un hombre cambia una vida en su prospero país para vivir de la vagancia en una ciudad desconocida?, ¿Por qué acepta llevar una vida en la que, al menos, puede acabar detenido, muerto y en el mejor de los casos deportado?. Gracias a la frustración yo no hallaba como salir de mi país, si me hubieran cambiado mis 3 años de acompañado desempleo en México por uno de soledad en Holanda para llenar los bolsillos, sin pensarlo aceptaría, pero al revés se me hacia algo incomprensible.

Scrivix Categoría Literatura

Si alguien recordaba a Niklas en Holanda quizás le darían asistencia, pero ¿Qué esperaba él? Se lo pregunté (en medio de mi conflicto socio-existencial no me iba a quedar con las dudas), le pregunté su nombre, si ya había buscado algún compatriota para poder regresar a su casa, le pregunté por qué estaba allí ¿que lo mantenía allí?

Al responderme la expresión de su cara cambió un poco y en todo el vacío de emociones con las que hablaba se pudo ver un pequeño destello de vida, le reviví un difunto; hay sonrisas que por pobres que sean delatan a la alegría. Por fin abrió bien la boca y me dijo que estaba enamorado, que “se había enamorado”, por un momento me miró como si le hubiera dado un billete grande y sin decirme más retrocedió unos pasos y caminó hacia una pareja que estaba a unos metros. Tal cual que a mí les contó sobre el robo, pero solo dijeron que no tenían monedas y él siguió en su paso de robot.

Días después me encontré a Arturo, de Chile, con sus 55 años y una voz aguardientosa también me pidió ayuda, a él le di 500 pesos, y caminé unos metros a su lado esperando a que me contara alguna otra buena historia. Me dijo que no había escuchado los consejos de su padre, y que estaba algo arrepentido, pero que más bien a él le daba lo mismo Chile o Argentina, que solo le gustaba la droga y que es más fácil conseguirla en Colombia, pero que si quería, me podía contar (a cambio de otra moneda desde luego) quien era el de la estatua que aun sigue en el centro de la plaza de Bolivar.

Visto: 871 veces.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *