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Ser papá hoy día está cañón, algunas reflexiones para el día del padre

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Joe Barcala

Joe Barcala

Me encanta la magia de la imaginación que me permite recorrer el mundo, los rincones de la inteligencia y las infinitas posibilidades del universo mismo. Te invito a visitar mi blog: www.JoeBarcala.com

Ser papá no es nada fácil hoy, pero muchos cometemos errores para con nuestros hijos que se podrían evitar con un poco de conciencia, reflexión y algunos conocimientos básicos; sin embargo, estos tres ingredientes son cada vez más escasos en nuestra sociedad.

Le funcionó a mi padre

Las tareas más dañinas provienen de un pensamiento como: “si a mi padre le funcionó, a mi también”. No creo que sea muy difícil entender que los padres de familia de antaño tenían mucho más control sobre los hijos (primer error). Ellos podían ejercer violencia física sobre nosotros. ¿Qué hijo deseaba desobedecer? El miedo, jamás fue una herramienta óptima para educar.

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No tenían, tampoco, la tecnología con que nuestros hijos cuentan hoy día. Para ver pornografía sólo hace falta entrar con el celular al baño para tener acceso a un mundo que en nuestra época prácticamente no existía. El 60% de los sitios de internet en el mundo tienen pornografía. ¿Cómo le va a hacer para controlar eso?

Obligados a platicar seriamente con nuestros hijos sobre el tema, hoy abogamos por sus buenos cimientos, por un control más “cerebral”, lavados de neuronas (otro error). Hay padres de familia pensando hoy día que sus hijos pueden ser engañados para actuar como robots, para responder a los estímulos retóricos de sus padres por mucho tiempo.

Generación diferente

Los hijos tienen más círculos sociales que los nuestros en otra época. Se involucran en actividades de diferente índole. Antes estábamos circunscritos a la casa y vecinos cercanos, escuela e iglesia. Ocasionalmente otros pequeños grupos controlados como los scouts, el club social deportivo, la escuela de inglés por la tarde, pero nada más.

Hoy ellos se enrolan en conversaciones con extranjeros de todo el mundo. Conversan largas horas con culturas distintas e incluso aprenden idiomas que jamás imaginamos por aquí. Su mundo es más grande, sus perspectivas son más altas o desde ángulos bastante diversos.

El respeto antes se imponía por medio del miedo. Ahora se debe ganar. Aunque algunos no lo crean, eso es lo que sucede en la vida laboral, pública, social. Aquellos que son boqui-flojos como, por ejemplo, Donald Trump; enseguida son balconeados, criticados. Eso los niños lo aprenden poco a poco en la escuela, en la convivencia social; nuestra única tarea es reforzar un poco, con buenos comentarios, jamás con regaños absurdos.

Ser padre actual

Nuestro esfuerzo por mantenernos al día, con el avance tecnológico, social y cultural que ellos tienen, además de titánico, parece insuficiente. Sentimos luchar contra el mundo entero, y éste que no ayuda, es loco, vertiginoso, muchas veces incomprensible; ¿qué hacer?

Para empezar, salgamos de otro error común: no somos dueños de la vida de nuestros hijos. En serio. Si usted considera que sus hijos “le pertenecen” de algún modo, está enfrascado en ideas obsoletas. No pretenda educar “hijos de bien” según sus propias consideraciones de “bien y mal”. Recuerde que los paradigmas de hoy, siempre serán las normas del mañana.

Qué inocentes nos parecen a la distancia los “rebeldes” de los años 60, comparados con los de hoy. Escandalosas eran las canciones de rock pesado para nuestros padres. Hoy se escuchan como música nostálgica. No prepare entonces a sus hijos para “defenderse” de las modas o ideologías. Es perder el tiempo, escaso y valioso.

Dele a sus hijos el poder de decidir desde los primeros años. ¿Qué vas a hacer? ¿Crees que te conviene cruzar la calle ahora? ¿Eso puede ser bueno para ti? Déjelos tomar sus decisiones. Si se equivocan, aprenderán a tomar mejores decisiones después, cuando crezcan; serán hábiles para vislumbrar su propio futuro, cada vez con más precisión y a largos plazos.

Hijos independientes

Sin duda lo que le propongo podrá causarle ruido, pero funciona. No eduque a sus hijos para que prefieran ser “hijos de familia”, edúquelos para ser libres, independientes, que no necesiten de nadie para salir adelante, que aprendan a tomar sus propias decisiones. Les puedo asegurar que no serán niños o señoritas inocentes, sino conocedores del ambiente, de los problemas, de los riesgos.

Ellos, al saber que su vida depende de sus decisiones, serán más cuidadosos, responsables, informados, habilidosos en varias áreas. Usted no sentirá culpa, pues son ellos quienes toman sus decisiones, siempre inteligentes, desde luego, porque la semilla que sembró dará frutos.

Si lo que quiere es crearles una esfera de cristal para mantenerlos “protegidos” del mundo exterior, cometerá un grave error y será directamente responsable de todas las decisiones que ellos tomen. Usted le dio un instructivo demasiado preciso y ellos se podrán amparar en que siguieron al pie de la letra sus indicaciones.

Conclusiones

El mundo de hoy es muy distinto. No puede prepararlos para cada problema que enfrentarán. Se vienen tiempos muy difíciles en el mundo entero y si no les da conciencia, habilidades para enfrentar la realidad, independencia, capacidad de decisión, los estará condenando a una vida muy compleja. Piénselo.

Si no está de acuerdo, le invito a discutir conmigo en los comentarios. A sus órdenes. ¡Comparta en sus redes sociales! Gracias.

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