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Médico especialista en Obstetricia y Ginecología. Soy autor de dos novelas históricas: Lucius Cassius, el médico esclavo y El Escrito de Dios, publicadas por la Editorial Stonberg. Recientemente he publicado mi tercer libro CÓMO ENFERMAR Y NO MORIR EN EL INTENTO Un viaje a través de la historia de la Medicina, un recopilatorio de artículos de mi blog.

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Paseando por Roma encontramos obeliscos egipcios, muestra de la influencia de esa gran civilización y que nos sorprenden más al pensar que se encuentran a miles de kilómetros de su lugar original, Egipto. Pero en la Ciudad Eterna se conserva otra construcción característica del país del Nilo, una pirámide que aún se mantiene en pie (y seguirá durante muchos años más), bueno, en realidad habían dos, y… ¿qué hacen en el corazón de Roma?

Durante la Edad Media, estas dos pirámides de Roma, serían atribuidas a Rómulo y Remo, pero nada más lejos de la realidad. Una de ellas, la más grande, la asociada a Rómulo, se encontraba en las inmediaciones del Mausoleo de Adriano, os dejo este link donde podéis verla en un grabado, visto desde el Monte Mario, conservado en el Códex Escuarialensis, un libro de bocetos del estudio de Domenico Ghirlandaio, y digo que se encontraba porque fue desmontada para que su mármol pudiera reutilizarse en la construcción de la Basílica de San Pedro. Pero no es de esta pirámide de la que me gustaría hablaros, sino de la otra…

La pirámide de Cayo Cestio Epulone 

Su construcción

Proyectada a lo largo de la Vía Ostiensis entre los años 18 y 12 a. C., muy cerca de la actual Puerta de San Paolo, fue construida en tan solo 330 días con técnicas romanas, no egipcias, con un núcleo de cemento y ladrillo y un exterior cubierto en mármol. La base está formada por cuatro lados de 29,5 metros, y su altura de 36,40 metros. En su interior encontramos una bóveda con una cámara funeraria de unos 23 metros cuadrados, amurallada conforme la costumbre egipcia del momento.

Si la observamos con atención, comprobamos que es más empinada y tiene una mayor punta que las típicas pirámides de Egipto,  y puede que en su construcción se basaran en los modelos de las pirámides nabateas y meroíticas.

Su propietario

En realidad sería el general Marco Valerio Mesala y el orador Publio Rutilio Lupo, herederos de Gaius Cestius Epulo, los encargados de erigirle su tumba. Gaius Cestius, hijo de Lucio, de la tribu de Pobilia, fue un pretor romano, tribuno del pueblo, miembro de uno de los siete Epulones, que era uno de los cuatro grandes colegios sacerdotales de Roma del emperador Augusto, y que se encargaba de preparar los banquetes en honor a los dioses.

Su historia

Será en sus lados donde las piedras hablan, en unas inscripciones que afirman la verdad de su historia. Cuando fue construida se encontraba en campo abierto, recordemos que entonces las tumbas estaban prohibidas dentro de las murallas de la ciudad. Durante el período imperial, Roma creció tanto que durante el siglo III d. C. sería incorporada dentro del muro de Aurelio.

En el año 18 d. C. se aprobaría una ley que limitaba el ajuar de las tumbas, así pues, no podían depositarse joyas ni objetos preciosos. Aunque no se libraría de ser saqueada, a pesar de sellarse tras su construcción, sin entrada exterior, se supone que en el interior se encontraría una urna con los restos de Caius Cestius, aunque nunca sería encontrada. Adornando el exterior se colocaron esculturas y estatuas de bronce que representarían a los difuntos, conservándose solo la base de las mismas con los nombres de personas importantes como Marco Agripa.

Interior de la tumba

El redescubrimiento de la pirámide

Aunque estaba allí, presente durante siglos, sería en el año 1660 que se procedería a realizar la primera de varias restauraciones. Recientemente, gracias al mecenazgo del empresario de moda nipón Yuzo Yagi, ha recuperado el brillo del mármol blanco de Carrara que lo recubre y las pinturas de su cámara sepulcral.

La pirámide de Cayo Cestio inspiraría a escritores como Percy Bysshe Shelley y Thomas Hardy, y permitidme para terminar dejar una advertencia a todo aquél que se anime a visitarla: no se permite la entrada al turista a su interior, a no ser que seas un estudioso con un permiso especial. Por cierto, ¿sabíais que en Roma también se encuentra la tumba del panadero? Os lo explicaré en otra ocasión…

Links fotos:

Giovanni Dall’Orto3impactAlessio Damato

Publicado originalmente en: franciscojaviertostado.com

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Categorías: Historia

franciscojaviertostado

Médico especialista en Obstetricia y Ginecología. Soy autor de dos novelas históricas: Lucius Cassius, el médico esclavo y El Escrito de Dios, publicadas por la Editorial Stonberg. Recientemente he publicado mi tercer libro CÓMO ENFERMAR Y NO MORIR EN EL INTENTO Un viaje a través de la historia de la Medicina, un recopilatorio de artículos de mi blog.

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