Saltar al contenido

Respiración (Cuento)

The following two tabs change content below.

Francisco Barcala

Actor, director y escritor. Entre mis escritos se encuentran más de 30 obras de teatro, 3 novelas y cientos de cuentos cortos, así como algunos artículos de temas generales.

Latest posts by Francisco Barcala (see all)

Aquella noche, Félix no podía dormir. No sabía si eran las 12 de la noche, las 3 de la mañana o pasaban de las 7, estaba sentado completamente desnudo con su celular de última generación en la mano, pensando, navegando entre páginas que apenas si veía, leyendo artículos a los que poca o ninguna atención les ponía. Su cabeza estaba en otra parte. En otro momento, en otra persona. En aquella persona que dormía en la cama, a tan solo 1 metro de donde él estaba.

Scrivix Categoría Literatura

Conoció a Alicia dos semanas antes en una fiesta de amigos. Desde que la vio, supo que era una mujer especial. Algo en su mirada le atrajo, lo había hechizado con una sonrisa. Aquella noche, no se separaron en ningún momento. Charlaron, rieron, bebieron, se robaron miradas, se hicieron pequeñas caricias secretas. A pesar de que ambos eran solteros, preferían que nadie más se diera cuenta que entre ellos, había surgido algo.

Si te gusta esta publicación, dale tu voto y comparte (al final).

La mañana siguiente a la fiesta, Félix la invitó a desayunar, quedaron de verse en un pequeño pero confortable lugar que él conocía y donde sabía que servían buena comida. Volvieron a mirarse a los ojos, sintieron cómo en ciertos momentos, sus manos se rozaban, provocando en su piel descargas de adrenalina. Después de un frugal desayuno, Félix propuso caminar un poco, disfrutar de aquella mañana despejada y con una leve brisa que mantenía el ambiente fresco. Anduvieron por aquella tradicional colonia Condesa sin un rumbo fijo, caminando ya por entre los distintos restaurantes con servicio al aire libre, ya por los andadores donde la gente solía llevar a sus perros a hacer ejercicio.

– Lástima, de haber sabido, habría traído a mi perro a dar una vuelta – comentó ella al ver pasar a una pareja que llevaba sendas correas atadas al cuello de dos magníficos ejemplares de gran danés.

– ¿Te parece si la próxima semana repetimos y traemos a tu perro? – Félix quería verla de nuevo.

Scrivix Categoría Vida y bienestar

– Sería maravilloso – sonrió ella – mira, qué hermoso perro – junto a ellos, pasaba otro animal que ocupó la mente y la vista de Alicia.

Félix aprovechó la distracción de la mujer para observar su cadera perfecta, la cintura breve, las piernas perfectamente torneadas que se marcaban en aquellos ajustados jeans, bajo la delgada blusa, notó que ella llevaba un sostén delgado, fino, que mantenía en su lugar aquellos senos pequeños pero firmes que había podido observar en varias ocasiones durante el desayuno mientras ella le soltaba un discurso sobre temas que él apenas si entendía, apenas si le importaban. Alicia dejó de ver al perro y lo sacó de sus pensamientos con un – ¿Me dejas invitarte un helado? – él respondió mecánicamente que sí.

Scrivix Categoría Divulgación Científica

Habían pasado dos semanas desde aquella fiesta, desde aquella mañana y Félix y Alicia no habían dejado de enviarse mensajes, algunos muy tiernos, otros más formales donde tan solo se deseaban un buen día o una noche de sueño reparador. La mañana anterior, ¿o había sido esta misma mañana?, Félix le mandó un texto pidiéndole que le aceptara un café por la tarde, ella respondió con un “lo siento, tengo un compromiso familiar” Diez minutos después, mientras aún rumiaba su frustración, le llegó otro mensaje. “¿Te parece si nos vemos para cenar?” Respondió de inmediato que sí, que pasaría por ella a las 9 de la noche al punto donde ella dijera. El siguiente mensaje lo dejó petrificado: “¿Y si yo te cocino en mi departamento?”

De eso, hacían ya muchas horas, o tal vez sólo unas pocas, Félix no lo sabía, ni le importaba. Ahora, ella estaba en la cama de su propia habitación completamente desnuda, respirando al compás de un reparador sueño que seguramente le repondría las energías gastadas en las últimas horas. La cena, había quedado servida en el pequeño comedor del confortable departamento. Sus ropas estaban esparcidas por la sala, el pasillo y tal vez alguno de los calcetines de Félix había quedado en el baño, junto a la tina de hidromasaje donde… aquella respiración cortaba sus pensamientos. Era tan hermoso verla dormir, tan gratificante saber que había sido él el causante del cansancio de la mujer, que sus besos habían provocado ese éxtasis en el que sus cuerpos se fundieron. ¿Cuánto tiempo llevaban en la cama cuando el gran final había llegado para los dos al mismo tiempo.

Scrivix Categoría Escribir bien

La respiración de Alicia se hizo más lenta a cada momento, señal de que ella, dormía cada vez más profundamente, Félix dejó su celular a un lado, quería observarla, así, durmiendo, desnuda, sin nada que impidiera que su vista recorriera aquellas curvas perfectas, esa piel levemente tostada por el continuo ejercicio al aire libre, ese cabello cuidadosamente peinado unas horas antes, pero húmedo y revuelto en ese momento después de… ¿cuántas veces? ¿3? ¿Más aún? No lo sabía, ni le importaba.

Lo único que deseaba, era volver a amarla, volver a sentir su cuerpo al lado del suyo, su calor, dejar que su aroma penetrara en sus fosas nasales, que la electricidad que había sentido al tocarla la primera vez, volviera a recorrerlo. Se levantó de la silla y se acercó nuevamente a la cama. Se recostó lentamente, para no despertarla, con la yema de sus dedos recorrió el contorno de sus curvas, rozó la aureola del pezón derecho, dibujó el contorno de aquellos labios rojos, sin rastro del labial que los había cubierto cuando ella abrió la puerta horas antes. Colocó su mano sobre la frente, aún había rastros de sudor en ella. Colocó un beso en la mejilla izquierda, otro en la derecha, luego, su mano buscó el talle de la cintura mientras sus labios buscaban nuevamente probar el sabor de aquella boca.

Félix sintió que la respiración de Alicia volvía a agitarse. Lo había conseguido. Otra vez estaba lista para amarlo…

Visto: 1128 veces.

2 comentarios en “Respiración (Cuento)

    • Francisco Barcala dijo:

      Sí, lo he pensado varias veces, sólo que aún no tengo el tiempo para ponerme a escribirlo… Un beso enorme.

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *