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¿Por qué se hunde la Ciudad de México?

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No es ninguna noticia, ni intento que lo sea. La Ciudad de México se hunde, y desde hace ya muchos años. Cualquiera que se haya paseado por el centro histórico de la capital mexicana, habrá sido testigo de los estragos que el fenómeno produce. Los efectos pueden verse claramente en la Catedral Metropolitana y en el Palacio Nacional.

Al Ángel de la Independencia, un monumento clásico en la Avenida Reforma, se le han tenido que añadir diez escalones nuevos porque los alrededores de la columna se han hundido.

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Pero sin duda, es en la Villa de Guadalupe donde mejor se notan las consecuencias del hundimiento. Hace ya 40 años que la antigua Basílica de Guadalupe tuvo que ser cerrada, y una nueva construida, debido a su hundimiento.

Es un hecho que no puede ignorarse, y aunque poco, algo se está haciendo. El por qué se hunde la ciudad es un dato conocido para los mexicanos, y tiene una larga historia. Todo empieza con la fundación de Tenochtitlan por los aztecas.

Ciudad de México se hunde

Texcoco

Según cuenta la leyenda, existía una ciudad llamada Aztlán, habitada por los aztaztecas (no confundir con los aztecas) y los mexicas. El dios Huitzilopochtli, ordenó a estos últimos a que Escudo de Méxicoemigraran y buscaran un nuevo asentamiento. Para ello les dio instrucciones muy claras.

El lugar elegido sería aquel en el que encontraran una isla, donde habría una serpiente posada en un nopal (chumbera), devorando una serpiente.

Los mexicas deambularon por largo tiempo en los alrededores del Valle de México, hasta que en 1325, encontraron el águila en una isla del Lago de Texcoco.

Ese águila sobre el nopal devorando a una serpiente, es el actual escudo nacional de este país norteamericano.

Según los cálculos de los arqueólogos, la ciudad de Tenochtitlan fue fundada el 20 de junio de 1325. Dos siglos después, cuando llegaron los españoles, ya era una de las ciudades más grandes del mundo, y la capital de uno de los imperios más poderosos de América. Entre 150 y 200 mil habitantes tenían su hogar en la metrópoli.

La isla principal, sede de los edificios más importantes, estaba conectada con otros islotes y con las orillas del lago por una serie de calzadas. El centro urbano contaba además con decenas de canales, que los comerciantes recorrían en sus canoas llevando y trayendo víveres y pasajeros.

La Gran Tenochtitlan
La Gran Tenochtitlan

Conquista

Hernán Cortés y sus huestes quedaron impresionados por el tamaño y diseño de la ciudad. Ninguno de ellos había visto algo parecido. Recordemos simplemente que Londres, en aquel entonces, no era ni la cuarta parte de Tenochtitlan.

Madrid no pasaba de ser un pueblo. Sin embargo, todas aquellas pirámides, todos sus canales, calzadas y chinampas, desapareció tras la conquista española. Los nuevos amos de México, cubrieron todo con tierra para construir palacios y catedrales.

Ahora bien, ya los aztecas habían tenido problemas para construir en un terreno tan inestable como el de la isla. Para reforzarlo, habían enterrado postes de madera de hasta cinco metros, que llegaban al fondo más rígido. Los extremos superiores de las estacas, eran entonces cubiertos con una mezcla de arcilla y tezóntle, un tipo de piedra volcánica.

Los españoles hicieron algo parecido, y más. Para ganarle terreno al lago, sumergieron rocas y tierra. Poco a poco el suelo fue los suficientemente estable como para soportar los enormes edificios que vendrían.

Una mole acuática

En 1535 se fundó el Virreinato de la Nueva España. La Ciudad de México fungió desde un principio como el centro político y económico de todas las posesiones españoles en Centro y Norteamérica, el Caribe, Asia y Oceanía. Su importancia se dejó ver en la suntuosidad de sus edificios, y en el tamaño de la urbe.

No obstante, seguía habiendo mucha agua, y al menos en seis ocasiones los diques se rompieron y causaron graves inundaciones. Por fin, las autoridades decidieron desecar la comarca.

Aún así, quedó mucha agua en el subsuelo, aunque repartida en acuíferos. El suelo permaneció estable durante siglos, mientras el agua potable se sacaba de los ríos cercanos. Apenas quedaron restos del gran Lago de Texcoco.

La Ciudad de México se hunde

Hacia principios del siglo XX, la población de la capital mexicana rondaba el medio millón de habitantes. Para entonces, las reservas fluviales se estaban agotando, y las autoridades comenzaron a excavar pozos. Durante décadas lo hicieron sin ninguna preocupación, hasta que a principios de los años 30 surgieron los primeros problemas.

La antigua Basílica de Guadalupe
La antigua Basílica de Guadalupe.

Varios edificios importantes, entre ellos la mencionada catedral y la Basílica de Guadalupe, mostraron las primeras señales de hundimiento. 1951 fue un año récord, registrándose un hundimiento de 46 centímetros en un sólo años. En la actualidad, el ritmo medio de hundimiento ronda 10 centímetros por año. Por contraste, Venecia se hunde un centímetro por año.

Entonces el gobierno de la ciudad decidió hacer algo, pero sólo fue un parche. Para evitar dañar aún más las joyas arquitectónicas del centro histórico, cerraron todos los pozos en la zona. Lo malo es que, para sustituirlos, abrieron más en otras zonas de la ciudad. En el mapa adjunto se pueden observar las zonas con mayor tasa de hundimiento.

Mapa de radar con las zonas de hundimiento
Mapa de radar con las zonas de hundimiento.

El problema

Contrario a lo que muchos creen, la Ciudad de México no está flotando. La mayor parte del subsuelo está compuesta por arcilla. El problema estriba en que, al vaciar los mantos acuíferos, la humedad mezclada con la arcilla ocupa el lugar del agua extraída.

Seca, la arcilla se contrae y es mucho menos estable, y por eso se hunde el suelo. La solución es muy compleja, y por supuesto pasa por dejar de extraer agua. Pero entonces la mole urbana no tendría ni para beber.

Proceso de hundimiento
Proceso de hundimiento.

Los gobiernos citadino y nacional se gastan decenas de millones al año en reparar los edificios más emblemático. En algunos casos, especialmente en el centro, se han hundido tanto que se han asentado sobre las ruinas de Tenochtitlan, y eso causa resquebrajamientos.  Algunas líneas del metro han sufrido hundimientos diferenciales, que han causado accidentes, leves, hasta ahora. Pero insisto, sólo se intenta reparar lo roto, no evitar que se rompa.

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¿Qué va a pasar?

Hasta ahora, no se ha hecho ninguna planificación a largo plazo. El problema es complejo, sí, pero si la solución no comienza ahora, puede llegar demasiado tarde. Recordemos además que la Ciudad de México está situada en una zona sísmica de importancia.

Sabemos que el efecto de los terremotos se puede ver empeorado por la inestabilidad del suelo. Eso ya ocurrió en septiembre de 1985, con graves consecuencias, y desgraciadamente, se ha repetido este 19 de septiembre de 2017.

Esperemos que las autoridades reaccionen pronto y dediquen más atención a este problema, La Ciudad de México se hunde, y con ella sus muchos de sus importantes y bellos monumentos. En cualquier caso, incluso los edificios son lo de menos, cuando entre sus paredes viven y duermen casi 25 millones de habitantes.

Otras imágenes:

El Palacio de Bella Artes se hunde
El Palacio de Bella Artes se hunde.
Una calle en la Ciudad de México
Una calle en la Ciudad de México.
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