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Norberto Osvaldo Algarin

Norberto Osvaldo Algarin

Poeta, nacido el 3 de noviembre de 1990 en Avellaneda, Bs. As., Argentina. Autor de "Juvencia" (2014) y "Canciones para Erato" (2015).
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A aquél torpe que ignore la primicia

de amar, el nombre grabe en la nieve

de aquella niña de suave delicia,

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de muecas de princesa y paso leve.

Bien vengáis a mi mente, nombre grato,

sinónimo de piéride por cierto;

venid que un himno preludio y desato

al decoro de tu ser no descubierto.

Mi regocijo no es más que su gracia;

es la doncella amable que me inspira.

Pasad de largo, pasad, mujer tracia;

pasad Erato y dejadme tu lira.

Dulce Lía, Cleopatra, Diana blonda,

pasad de largo que fuera tan bella

que dice Progne escondida en la fronda

que tiene el brillo de una azul estrella.

Las almas armoniosas de las rosas

son a su lado oropel y adorno

hosco y pedestre; no cual las airosas

y místicas blancuras de su entorno.

Con el arrullo de su son me mece

dulcemente y mi valor estimula

cuando sonríe airosa, que parece

suave sol que el eterno azul azula.

Pudiera ser -que abolió mis congojas-

destructora de los rojos puñales,

e ígnea tinta corriera entre las hojas

si deseara de ofrenda madrigales.

Caricia su mirar, que en lontananza

pareciera luz de cristales negros;

tal cual la de Hetaira que en la danza

coqueteara con Baco en los allegros.

Rosa de ámbar si sonríe semeja.

Un misterio delata que es tan sabia

en amores y ternuras. Refleja

la beldad de una princesa de Arabia.

Es semejante a la esposa del moro

que en la Alhambra postrimera soñaba

con las riquezas, las gemas y el oro

de la fabulosa reina de Saba.

****

Ah, qué delicia de amor me consume

cuando del sueño despierto en que ella,

trémula, sola, me brinda el perfume

para alcanzarla siguiendo su huella.

Lindas bondades del sueño. El incienso

de ese sopor me asfixia y me devora,

cual cuando en sus ojos divinos pienso,

que son los de Diana, la cazadora.

Yo, que no dejo que nadie me rinda,

quiero sangrar de su púrpura boca,

exuberante, lívida, y tan linda

que a una mirífica vestal me evoca.

Vestal divina del milagro griego,

quien animara las hierbas marchitas,

y de las torvas cenizas del fuego

reviviera a las piraustas malditas.

****

Al parangón, esquiva, se resiste,

y surge, ninfa que Fidias no labra,

la profetisa dilecta del triste

haciéndole un pavés con su palabra.

El oro, el marfil, riquezas de Cresos,

unos versos, laureles, ¡la esmeralda!;

¿qué son a la delicia de sus besos

o al bien de mi corona, su guirnalda?

Las flores hiperbóreas de Siberia;

frisos de Asiria; falerno de Lacio;

sol de Managua; quiero -no la histeria

de la estrella fulgente del espacio,

ni la noble virtud del hombre abstemio-,

la desmayada mano, si, que ampara

con esmero divino, dulce premio,

el cáliz sacro, incólume, del ara.

La blancura del cisne y de la espuma;

vaso de nácar; meca de Anatolia;

nimiedades son la Dea en la bruma,

el lirio, el nardo, el clavel, la magnolia.

****

¿Por qué es preciso el parangón? ¿Precisa

su ser el parangón exagerado?

¿No tuvieron, Cleopatra, Monna Lisa,

los elogios de un vate desvariado?

¡Que me turba un sabroso desvarío!

¡Qué!, ¿no saben, absurdos charlatanes,

que en mundo banal del sueño mío

-do dispongo un bufón, dos chambelanes,

tres meninas y cuatro trovadores,

cinco bardos y seis grandes lebreles-,

que su trono ella ocupa entre mil flores?

¡Yo a su lado, ciñendo mil laureles!

Y en tal corte, fastuosa y deslumbrante,

ya mi amada, Petrarca, se apersona;

y me apresto, turbado y palpitante,

a ceñirle entre salmos su corona.

Canciones para Erato, 2015

Norberto Osvaldo Algarin

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Categorías: Literatura

Norberto Osvaldo Algarin

Norberto Osvaldo Algarin

Poeta, nacido el 3 de noviembre de 1990 en Avellaneda, Bs. As., Argentina. Autor de "Juvencia" (2014) y "Canciones para Erato" (2015).

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