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Somos – Quienes Fuimos (Cuento)

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Álvaro Lott
(Michoacán) Ciudadano de a pie, gente común, espectador del mundo, participante de su momento.
Álvaro Lott

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Antes de irme. Desde el avión de Bogotá a México.

¿Qué cómo me siento con la policía? Pues, no es lo más agradable de lo que pueda hablar. He esperado este vuelo durante más de un año, vendí mi moto, trabajé durante meses, tuve que hacer algunos trabajos e incluso volví a la venta de limones que hacía cuando niño, allá entonces pensaba que todo sería más fácil. Cuando logras conseguir algo que quieres te emocionas, eso es inevitable, pero no permanente, ni imposible de extinguir, es miserable cuando un demonio que detestas es quien consigue apagar la emoción, hasta la emoción de alejarte de él.

No es la primera vez que me interroga un policía, ni la primera del mes, ni del año, me pasa con regularidad. Me pasa como a tanta gente, como gente que solo por salir a la calle, o de viaje, o caminar por la noche, o usar lentes oscuros, o simplemente ser morenos nos pasa. La fiesta es tan delito como el robo, y parecer sospechoso tanto como ser culpable ¿en verdad todos somos criminales en potencia?

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Scrivix Categoría Política

Mis hermanos no han robado nunca nada, ni les conozco ningún fraude o tranza alguna, ni son ricos, ni poseen nada estrafalario, pero los han detenido, los han encarcelado y sin recibo de multa les han hecho pagar delitos que solo existen en la ignorancia; ni mi padre ni yo hemos transportado droga o armas, y nos han interrogado y revisado como si cargáramos granadas en los calzones. A mis amigos los han golpeado por responder a insultos, los han sacado de sus casas, les han quitado la bici y hasta al perro les han matado, por el desatino de ladrarle a estos azules monigotes disléxicos; Pero lo que más me duele es que cada que mi madre sale a gritar en contra de esto a la calle, quieren detenerla como si fuera cómplice de asesino.

14595727_1162657323804311_4092796593828384463_nAl demonio encarnado lo he visto desde niño, cuando vas a pagar la salida del torito del tío, cuando de la fiesta saca a tu primo para calentarlo, cuando a punta de pistola baja al conductor del carro de enfrente por haber pitado el claxon, cuando también le golpea a la esposa por pedir que ya no le peguen, cuando le tira el pan al piso a la anciana por venderlo donde según no debía, o cuando por jugar en la calle te levanta de los pelos y te arroja en tu escalera.

Scrivix Categoría Literatura

Lo he visto, a mí nunca me ha cuidado ni me ha protegido. Como cuando te roban el estéreo del carro y saluda al ratero, como cuando el borracho de enfrente le da una zurra a sus hijos hasta dejarlos chimuelos.

Pero es también policía, o como cuando matan a tu amigo y 20 años después nadie supo cómo, aunque todos sepan quién; también lo he visto acompañar convoyes de camionetas blindadas, sean del gobierno o del otro gobierno, lo he visto como perro morder a quien se acerca a la casa de su amo, lo he visto en fila haciéndola de muro, un impenetrable muro con macana y escudo dispuesto a quebrar reclamos de justicia igual que huesos, lo he visto parado al lado de la carretera, dejando sin vacaciones a las familias, sin amor a los novios, sin tiempo a los enfermos y sin vida a quien le huye.

¿De quién nos cuida la policía? Si al raterillo le podríamos dar una madrina los vecinos, y los vecinos no nos tocamos ¿acaso nos cuidan de nosotros? A los policías no los conozco salvando gatos en los arboles, al contrario, los conozco pasándoles veneno por la calle, ni los he visto arriesgar su vida por honor ni por el de nadie, los vemos arriesgándola cuando se inyectan piedra con la misma jeringa, y es que no arriesgan su vida por dinero, porque no hay ningún peligro en pasar a cobrar entre 20 las ganancias del día a un bolero, ni a la señora de las tortillas, ni a la puta que tienen amenazada de muerte. No son pendejos, en bola no arriesgan la vida.

Scrivix Categoría Historia

Me ponen nervioso, me ponen de malas, me ponen ganas en las manos de plantarles en la cara lo que ellos me enseñaron que era la ley. La señorita que me pidió abrir mi maleta y darle mis datos, lo hizo para ponerme nervioso, lo sé, pero si supiera que bastaba verle el uniforme para hacerme temblar, tal vez me hubiera dejado ir sin quitarme 3 minutos. Pero ella no adivina nada, ni lo que hace, ni el plan que echa a perder si se equivoca, ni las vidas frustradas que vienen detrás de mí, ni la alegría cuartada en no sé cuantos, ni toda la violencia que dejo atrás, y desde luego que como siempre, no cargo nada. Quizá solo cree que me está cuidando de gente más peligrosa que yo.

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Un comentario en “Somos – Quienes Fuimos (Cuento)

  1. Joe Barcala
    Joe Barcala dijo:

    Hace mucho que la policía dejó de ser protección del pueblo para convertirse en defensa de los intereses poderosos. Qué triste.

    Responder

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