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Vivo, vives, vivimos, en una sociedad enferma.

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Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.

Hace mucho que he visto las señales, son muchas, son obvias. No soy el único que lo piensa. De hecho, suelo ser más optimista que los que me rodean. Aun así, cada vez estoy más convencido de que vivo, vives y vivimos en una sociedad enferma, una sociedad condenada.

Es triste pero cierto. Hay mucha gente muy estúpida con mucho poder. La democracia es el menos malo de los sistemas políticos que conocemos, y tienen entre sus desventajas que cualquier imbécil puede opinar, votar, y peor aún, ser elegido.

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No me malinterpretes, creo en la democracia, pero reconozco sus imperfecciones. Y hay un problema mayor: en muchos países que se dicen democráticos, el poder del pueblo brilla por su ausencia.

Vivo en una sociedad enferma, al igual que los ciudadanos de muchos otros países. Hace décadas que vivimos bajo un sistema político trucado. Son muchos años siendo gobernados por gente inepta que sólo se preocupa por su propio poder. Lo peor, es que la gente no se da cuenta. La mayoría de la población es muy, pero muy ignorante.

En los últimos días, dos noticias han llamado mi atención, y me han entristecido. La primera viene de hace unos meses, aunque desgraciadamente ya se han presentado situaciones similares en el pasado.

Señales de una soiciedad enferma

Dinero para curar el cáncer

El señor Amancio Ortega, fundador y líder del grupo Inditex, empresa a la que pertenece ZARA, decidió hacer un importante donativo. El que es uno de los tres hombres más ricos del mundo, donó más de 300 millones de Euros al sistema de salud español, para la compra de equipamientos. Para ser exactos, son máquinas de tecnología moderna para el tratamiento del cáncer.

Ya cuando el ofrecimiento fue anunciado, hubo quejas. Ya se le había criticado cuando ha donado 20 millones a Cáritas. Nuevamente, y aprovechando que hace unos días se formalizaba el donativo, unos viles seres sacaron a relucir sus putrefactos colores.

Amancio Ortega, el filántropo criticado.
Amancio Ortega, el filántropo criticado.

Para esos personajes, el donativo se debía rechazar, pues es capital privado. Según ellos, la sanidad debe financiarse exclusivamente de fondos públicos. Esto sólo puede ocurrir en una sociedad enferma.

A esta gentuza no le importa que los equipos donados puedan salvar vidas. Para ellos, su ideología está primero. Nada nuevo, a la izquierda nunca le ha importado mucho la vida humana. Mucho menos la libertad.

En “defensa” de la sanidad

Asociaciones que se autodenominan “en defensa de la sanidad pública”, de Aragón a Canarias, dicen que una comunidad autónoma, “ no tiene que aceptar ningún gesto similar”. Por cierto, a estas donaciones les llaman “limosnas”.

Lo que a estos malnacidos les parece mal, es que un hombre que se ha labrado su fortuna a base de trabajo duro, demuestre su filantropía. La solución, según ellos, es que el estado le robe a Ortega su dinero, por la fuerza, claro está, y entonces utilizarlo para lo que el gobierno crea necesario.

Tratamiento de cáncer

No se nos escapa que el donativo de Ortega es finalista. Esto es, que él mismo compra los equipos que le piden en los hospitales. Y ese puede ser el problema. Como los funcionarios ya no toman la decisión de compra, ya no pueden elegir a sus amigotes, ni llevarse una comisión. Si no roba un político, de qué va a vivir. Tontos no son.

Lo único bueno de esta noticia es que todas las comunidades autónomas han aceptado los donativos. Lo malo, que el simple  hecho de que haya gente que crea que su ideología es más importante que la vida humana, demuestra lo enferma que está nuestra sociedad.

Relacionado: La Tontería de la Apropiación Cultural.

La otra tontería

Este fin de semana me encontré con otro ejemplo de la imbecilidad que corroe a nuestra sociedad. Un entrenador de un equipo de fútbol de niños, fue despedido de su trabajo. Su pecado, que el equipo había ganado a otro, por 25 a 0. Tal cual.

Según el director del equipo, ese no es el mensaje que quieren dar a los niños. El marcador fue una humillación al otro equipo, y el entrenador debió haber hecho algo para detener la paliza. ¿Nos hemos vuelto locos o qué? Más que loca, vivimos en una sociedad enferma.

Futbol infantil

Primero, no veo qué tiene de malo que un equipo le gane a otro. ¿Que el resultado es abultado? Sin duda, como muchos otros que se han visto en la historia. Yo mismo alguna vez lo sufrí. Y sabes qué, no pasa nada. 

Peeeero, para la progresía actual, que es lo más retrógrado que hay, eso de que alguien gane y alguien pierda es un anatema. La izquierda en general odia la competencia, pues requiere esfuerzo.

Lo que quieren, y no paran de decirlo, es igualdad. Pero no igualdad de oportunidades, no igualdad de derechos. Como lo muestra este esperpéntico episodio, lo que quieren es igualdad de recompensa. Que todos ganen lo mismo, sin importar si uno se esfuerza más que el otro.

No se dan cuenta de que la competencia es la clave del progreso. La competencia, y sus recompensas, son lo que nos hace querer ser mejores. Hemos llegado hasta donde estamos porque la competencia existe.

Un problema

Es verdad que len la competencia se pueden hacer trampas, y que en ocasiones los tramposos se llevan el botín sin esfuerzo. Pero para eso están los contratos, y la seguridad jurídica de un país para proteger a sus firmantes.

El problema es que, en España, como en muchos otros países, los gobiernos controlan el Poder Judicial, y muchos jueces prefieren proteger al gobierno y a sus amigos antes que a la ciudadanía. El problema no es la competencia.

sociedad enferma

Intentar ayudar a nuestros hijos falseando el resultado de un partido de fútbol es un sinsentido. Algún amigo que piensa así me dice que los niños crecen más seguros, más protegidos. Yo le respondo que la vida es muy insegura, y está llena de obstáculos, y que los niños deben aprender a vivir con ello.

Los niños pasan su infancia con nosotros porque necesitan nuestra ayuda. Necesitan que les preparemos para el futuro, no que les escondamos de ese futuro. Necesitan aprender a lidiar con problemas, a resolver situaciones complejas, porque inevitablemente se las encontrarán en la edad adulta.  

Vivir en una  sociedad enferma

Todo esto surge de la idea socialista-comunista del “nuevo hombre”. Estas ideologías siempre han intentado cambiar al ser humano por la fuerza. Aquellos instintos o costumbres que no les gustan deben ser destruidos. 

La caridad y la competencia están entre esas cualidades del ser humano que a la izquierda no le gustan, y por ello hay que evitarlas. Si son un instinto, como la competencia, da igual, se la sacamos a golpe y porrazo. 

Ayn Rand lo dejó muy claro:

“Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada.”

La Rebelión de Atlas.

Para la filósofa ruso-estadounidense, la sociedad está condenada. Para mí, es una sociedad enferma. La snuestra es una sociedad enferma y condenada, y sólo a base de la más fuerte medicina, la educación, podemos curarla. Pero ese es otro problema….

 

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