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… y Andrés Vesalio sentenció: ¡Tú, Galeno, que te dejaste engañar por tus simias!

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Médico especialista en Obstetricia y Ginecología. Soy autor de dos novelas históricas: Lucius Cassius, el médico esclavo y El Escrito de Dios, publicadas por la Editorial Stonberg. Recientemente he publicado mi tercer libro CÓMO ENFERMAR Y NO MORIR EN EL INTENTO Un viaje a través de la historia de la Medicina, un recopilatorio de artículos de mi blog.

El frontispicio de la Fabrica de Vesalio celebra la nueva anatomía, que debe descansar en la disección del cuerpo humano. Arriba se ve el escudo de armas de Vesalio: tres comadrejas. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Existe un antes y un después en la práctica y el conocimiento de la anatomía humana y lo encontramos en la polémica obra del anatomista flamenco Vesalio De humani corporis  Fabrica libri septem, publicada en 1543, compuesta por cerca de setecientas páginas y considerado como uno de los más influyentes libros científicos de todos los tiempos.

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La enseñanza de la Anatomía Humana

La disección pública de cadáveres humanos se inició en el siglo XIV en Bolonia, práctica que se iría extendiendo al resto de Universidades europeas a lo largo del siglo XV. La intención de estas solemnes disecciones no era otra que mostrar la morfología interna del cuerpo humano, sin ninguna pretensión de descubrir ninguna novedad, sino confirmar lo que Galeno enseñó siglos atrás, ya que su enseñanza no se ponía en duda. Se organizaban de manera solemne, una o dos veces al año, gracias a los Privilegios otorgados por las autoridades civiles y eclesiásticas.

En este contexto de galenismo, Vesalio se trasladaría a París a estudiar medicina con dieciocho años, doctorándose cuatro años después, en 1537, en Padua. Lejos de aceptar lo enseñado de manera dogmática, rompió con el método tradicional medieval de enseñanza bajando de su cátedra para colocarse junto al cadáver para diseccionarlo él mismo. Ilustró con dibujos la anatomía que era más difícil de apreciar, facilitando mucho la comprensión entre los estudiantes que valoraron muy positivamente esta nueva forma de enseñanza. Hasta entonces los libros de anatomía no solían acompañarse de ilustraciones, puede que las de Leonardo da Vinci fueran las primeras, pero se publicaron después de las de Vesalio.

Era cuestión de tiempo que comprobara en sus disecciones los numerosos errores anatómicos de Galeno, abandonando su método de enseñanza,  falsedades debidas muchas veces a que diseccionaba monos en lugar de personas.

La Fabrica

Se compone de siete libros en los que sistematiza el esqueleto y los cartílagos (I); los ligamentos y los músculos (II); las venas y las arterias (III); los nervios (IV); los órganos de la nutrición de la generación (V); el corazón (VI) y el cerebro y los órganos de los sentidos (VII).

En él encontramos unos 300 dibujos, supervisados personalmente por Vesalio y realizados con gran exactitud anatómica y belleza por el pintor italiano de origen alemán, Jan Steven van Calcar, discípulo de Tiziano. Una anatomía para todo aquél interesado en saber en cómo es el cuerpo humano, no solo para médicos, y muestra de su importancia encontramos actualmente numerosos epónimos anatómicosque llevan su nombre como el “Agujero de Vesalio”, la “Vena de Vesalio” y el “Ligamento de Vesalio”.

Mencionaba antes que Leonardo da Vinci realizó descripciones anatómicas en sus láminas, pero no fueron tan detalladas como las de Vesalio. Podríamos pensar también que Vesalio conocía los dibujos y notas de da Vinci, aunque lo más probable es que no fuera así, al publicarse más tarde.

La Fabrica se convirtió en referente del saber anatómico hasta el siglo XX, y esto es así, que los estudios posteriores de Harvey, Bichat, Schwan y Virchow, enriquecen su anatomía sin contradecirla, a lo sumo, la corrigen en alguna descripción.

Si observamos con detenimiento la imagen de arriba, vemos en el anfiteatro anatómico un esqueleto, que preside la lección y puede representar la fugacidad de la vida o que el fundamento de la anatomía es el cuerpo humano; el cadáver, corresponde a una mujer, reflejando la arrogancia de Vesalio, ya que los cuerpos de mujer eran difíciles de conseguir; Vesalio se encuentra a la derecha del cadáver, con el índice de la mano izquierda levantado, un gesto con el que reclama atención; debajo de la mesa de disección dos cirujanos discutiendo, quizás porque han perdido su trabajo ya que Vesalio no los necesita para la disección; el mono hace referencia a Galeno y el perro podría ser un guiño de Vesalio, que ha puesto músculos de perro en imágenes del cuerpo humano.

Envidias

Desde los astrónomos que ni siquiera quisieron mirar por el telescopio de Galileo, ni los científicos que rehusaron hacerlo por el microscopio de Malpigio, ni tan siquiera la aplastante evidencia que aportó Semmelweis en cuanto a la adopción de asepsia por los médicos que examinaban a las parturientas para reducir su mortalidad, las envidias profesionales siempre han existido y en el caso de Vesalio, también. Arrogante, ignorante, insolente, mentiroso… son algunos de los adjetivos que recibiría de sus colegas médicos, entre ellos su maestro parisino Jacobo Silvio.

El rey Carlos I de España le ofrecería el puesto de cirujano imperial, un cargo que generaría celos de los otros médicos de la Corte, y el hecho de practicar la cirugía sería un motivo más para despreciarlo –recordemos que durante siglos el trabajo del cirujano-barbero no estaba igual de considerado que el de médico-. No obstante, Vesalio ejerció de médico y no de cirujano del emperador y después de su hijo, el rey Felipe II.

La animadversión que presentaban Francia y España en aquellos tiempos, y por ende, el rey Francisco I y el emperador Carlos V,  también se veía reflejada en la envidia entre el mejor cirujano de Francia, Ambroise Paré, y Vesalio. Existe una leyenda, por otra parte carente de fundamento, que lo explica:

Paré cuenta que una dama murió de una enfermedad que Vesalio no pudo determinar. Tras solicitar autorización para realizar la autopsia, abrió el cuerpo delante de testigos que creyeron ver latir el corazón. Estos, horrorizados, corrieron a explicárselo a los familiares. La Inquisición no tardaría en acusarle de homicidio y condenarle a muerte, una pena anulada y conmutada por una peregrinación a Tierra Santa, gracias a la intervención del rey Felipe II.

Vesalio ejercería de profesor, disector, demostrador y dibujante, algo revolucionario entonces. Corrigió los errores descriptivos de Galeno y descubrió muchos aspectos de la anatomía. Laín Entralgo dice de él que

(…) no solo enseñó más y mejor la anatomía, sino que también enseñó a hacerlo de otro modo, un modo totalmente renacentista.

Para saber más:

 

El mito de Vesalio, de J.J. Barcia Goyanes. Valencia: Universitat de València (1994)

 

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